Dejar de Fumar es algo mas que NO encender un cigarrillo.. Dejar de Fumar es una Opción de Vida.. Dejar de fumar es un acto de respeto hacia nuestro cuerpo.. Dejar de fumar es volver a tener el control de nuestros impulsos y en definitiva... de nuestra vida



GRACIAS, NO FUMO


¿FUMADORES PASIVOS?




Radialistas Apasionadas y apasionados


martes 29 de septiembre de 2009

Personalidad del fumador


La OMS (Organización Mundial de la Salud) define como “fumador crónico” a las personas que consumen más de cuatro cigarrillos por día.



El fumador es un individuo con muy baja tolerancia a la frustración. Hay una agresión muy fuerte hacia la propia persona, no así hacia el entorno que genera el problema. Existen varias clases de fumadores, agrupados según el modo de vincularse con el cigarrillo.

El primer grupo sería el de los fumadores hedonistas, son los que disfrutan del acto de fumar. Son fumadores irregulares, pasan largos períodos de tiempo sin hacerlo y prenden un cigarrillo sólo cuando tienen deseos de hacerlo. Lo apagan si sienten algún desagrado y luego suelen pasar por un largo período de abstinencia. Estos fumadores fuman poco y la mayoría de las veces su ritmo asistemático de consumo les evita la instalación de la dependencia.

El segundo grupo es el de los fumadores pseudo terapéuticos. Son los que fuman en pos de un “beneficio” que el fumar les brinda. Son fumadores dependientes y si dejan de hacerlo padecen el síndrome de abstinencia. Argumentan motivos para no dejar de fumar:

-- Si no fumo engordo (mujeres)
-- Cuando no fumo siento mucha ansiedad
-- Al no fumar me siento mal y me desorganizo
-- Cuando dejo de fumar me enfermo continuamente

Rara vez el fumador dice el motivo por el cual fuma, casi siempre explica por qué no deja de hacerlo. En este grupo están los que han intentado dejar el tabaco en varias oportunidades. Estos fumadores tratan de ocultar tras una “cortina de humo” sus angustias, la vida desorganizada, la baja autoestima por su apariencia. Al abstenerse se le presenta al sujeto una serie de sentimientos y sensaciones desagradables que no logra significar.


Personalidad del fumador

EIB. El fumador. 2008.



El tercer grupo son los que llamaremos fumadores afectivos. Estos tienen una relación tal con el cigarrillo que sienten miedo y tristeza de dejarlo, es una verdadera “relación afectiva”. Son los fumadores que más clara conciencia tienen de la nocividad del tabaco. Ellos aman y odian fumar. Hacen intentos de dejar de fumar. Surge un período depresivo en ellos por la pérdida irreparable. Por eso a los de este grupo y los del anterior les resultará muy difícil dejar de fumar sin un plan terapéutico adecuado. Dependerá del grado de dependencia y de la fragilidad psíquica de quien lo intente.

Hay un cuarto grupo del que poco se sabe porque no consulta, no pregunta, simplemente fuma.


Algunas consideraciones

Es difícil que un fumador consulte en forma espontánea a un médico con la intención de dejar de fumar. Seguramente ante un problema de salud puntual (problemas cardíacos, dolores de pecho, cansancio, asma, problemas respiratorios en general) acude a la consulta médica, de la misma surgirá el informe del facultativo, indicándole la necesidad de dejar el hábito de fumar para atender luego la enfermedad del paciente. Otros consultan al profesional por problemas psicológicos (falta de sueño, depresión, angustia, irritabilidad). La labor del terapeuta debe consistir en hacer ver al paciente que no sólo el fumar le hace mal, sino por qué está mal y por qué tiene necesidad de fumar. Hay un malestar previo al daño físico.


Fuente: Inés Mercedes Licata de Sires y María Soledad López de Pereira (Maestras y Técnicos Especializadas en Mediación Preventiva del Comportamiento Adictivo)

domingo 27 de septiembre de 2009

Murales que ayudan a dejar el cigarrillo


Palermo es eje de una campaña contra el tabaco, basada en el arte callejero y en las bondades de la vida sana; participan artistas especializados en grafitis




Murales que ayudan a dejar el cigarrillo

Palermo, se sabe, es un barrio en constante renovación. De aquellas viejas casas bajas y aires de arrabal a los locales que marcan el rumbo, sobre todo cuando se habla de diseño independiente, moda y decoración. En ese paisaje no faltan los grafitis que aluden a grupos de rock, drogas libres y otras tantas propuestas. Sin embargo, semanas atrás, vecinos y transeúntes se sorprendieron con varios murales que forman parte de una interesante campaña publicitaria.

Su creador es un joven publicista, Leandro Testa, que alguna vez intentó dejar de fumar (y finalmente lo logró), y en ese duro trance de abstinencia pensó en una variante poco explorada en las campañas tradicionales antitabaco. "Todas las iniciativas para dejar de fumar apuntaban a cuestiones oscuras, fotos impactantes de los efectos negativos del tabaco. Quise mostrar que la cuestión pasa por querer superarse, darnos cuenta de que es posible, si se pone empeño", afirma Testa.

La iniciativa Don´t smok, enjoy life ( No fumes, disfruta la vida ) tomó cuerpo con la participación de un grupo de artistas especializados en grafitis, y tiene como eje el arte urbano y destacar las virtudes de la vida sana y al aire libre.

"Primero hicimos el diseño de las obras, que fueron plasmadas por los artistas con la técnica stencil. La meta es llevar adelante cuatro acciones por año, que podrían coincidir con el Día del Aire Puro, el Día Mundial sin Tabaco, el Día de la Primavera", cuenta el publicista, de 29 años, que financió el proyecto con un grupo de amigos.

Así fueron tomando forma los cuatro murales, instalados en el corazón del barrio: pasaje Santa Rosa, a metros de Jorge Luis Borges y de la plaza Serrano, sobre las paredes laterales del bar Crónico, y en la medianera del tradicional Club Eros, en Honduras y Uriarte. Los motivos son simples: la evolución (con una secuencia que va del simio al hombre actual), y las alas de una mariposa, acompañadas por las frases: Si quiero puedo volar, si quiero no fumo.


Murales que ayudan a dejar el cigarrillo

Los trabajos están fijos y demandaron más de dos horas de instalación. "Nos sorprendió cuando un día llegamos al bar y encontramos los murales. Como tenían una dirección Web ( www.dontsmok.com.ar ) nos pusimos en contacto con los autores -comenta la encargada del bar Crónico-. Los dejamos porque están muy buenos y la idea es interesante."

Y es cierto que no pasan inadvertidos. Cristina Novaró, una colombiana que paseaba por la zona, se detuvo un instante para contemplarlos. "Es una propuesta curiosa, novedosa, con dibujos simples, pero muy esperanzadores. Me gustan."

Pero no todos comparten esta opinión. Cristian Granatta, de compras por el barrio, cree que la campaña no tendrá los efectos que busca entre los fumadores. "Jamás dejaría de fumar por ver este tipo de murales, que son lindos, pero nada más", dice convencido.

Más allá de opiniones, Testa está más que conforme con la campaña, totalmente gratuita, que demandó más inversión que ganancias, y que en los cuatro meses que lleva en la red social Facebook no para de crecer: ya cosechó más de 1300 fans.

Mientras tanto, lejos de los avances tecnológicos, al menos a priori, la vida en el Club Eros gira alrededor de su humilde cancha de fútbol techada, a pocos metros del bar, donde las cartas y charlas se extienden sin pausa. Un típico club de barrio, de los pocos que quedan en la ciudad, que nació en Palermo en 1941 y recibió con los brazos abiertos a los jóvenes publicistas.


Murales que ayudan a dejar el cigarrillo

"Los chicos nos comentaron la propuesta y aceptamos con gusto. Las paredes del club no están bien, y tener un mural de ese tipo nos pareció bien -comenta Marcelo Biaggini, secretario de la entidad-. Honduras es una calle muy transitada, porque tiene paso hacia el otro lado de las vías. ¿Cómo le cayó a la gente? Muy bien, le encanta, sobre todo a los turistas, que posan allí para las fotos. De noche, muy seguido, nos sorprenden las luces de los flash."

No obstante, los murales no lograron salvarse de los grafitis que pululan en el barrio. El del pasaje Santa Rosa ya sufrió varias pintadas, igual que los tres del Club Eros, que no van a resistir mucho más el abandono de las descascaradas paredes.

Mientras tanto, para Testa, ganar las calle con sus obras fue algo así como volver a la infancia, en General Rodríguez, cuando la vida entre pastos verdes y el contacto permanente con la naturaleza lo marcó para siempre.

Después, con el tiempo, el publicista se afincó en Palermo, su barrio, donde la creatividad fluye en cada esquina y donde, a los 30 años, se dio el gusto de despedirse del tabaco, que había conocido de adolescente. "Me dije: es un buen momento para pensar en una vida más sana ."


Murales que ayudan a dejar el cigarrillo

Otras acciones

Claro que el publicista Leandro Testa piensa en redoblar la apuesta, siempre respetando una consigna: no mostrar tabaco, imágenes de pulmones castigados por el cáncer, ni cigarrillos.

"Don?t Smoke/Enjoy Life propone acercar este concepto a la ciudad para generar empatía a través de la interacción con la marca en espacios comunes y descontracturados, y mostrando cómo las personas logran sentirse mejor lejos del tabaco. El concepto Enjoy Life -dice Testa- busca contagiar la idea de que se puede lograr lo que uno se proponga, como volar, evolucionar, y hasta dejar de fumar."

Ahora, su idea es imprimir los motivos de los murales en lonas para convertirlos en obras móviles y llevarlos en gira por otros barrios porteños y del país, entre ellos, las ciudades turísticas de veraneo.

Además, está trabajando en otras iniciativas, que lanzará dentro de unos meses, como Respira aire puro , sumada a un canje de escarpines por cigarrillos, que se podrán dejar en urnas en puntos estratégicos de la ciudad.

Como buen publicista, su imaginación está abierta a nuevos proyectos: piensa convocar a la artista plástica Marta Minujín para una muestra que refleje con cierta ironía el mundo del tabaco.

También, organizar una prueba, más social y de alto impacto que deportiva, en la que los inscriptos correrán descalzos, en un circuito corto, sobre arena, pasto y agua, para realzar la importancia del contacto directo con la naturaleza.

Fuente: www.lanacion.com.ar



viernes 25 de septiembre de 2009

Enredados con el tabaco


Óscar: intenta dejar de fumar

Quince años y un cigarrillo ofrecido por un amigo. Ésta fue la primera vez que Óscar J. Robles probó el tabaco. Más de dos décadas después, y una cajetilla y media diaria, este empresario de las artes gráficas se embarca en su tercer intento 'serio' por abandonar el tabaco. En esta ocasión Rocío, su mujer, lo acompaña en el camino. Tiene claro por qué lo deja: por su salud, por ser un buen ejemplo para sus dos hijos y, en último lugar, por economía.

"He probado la hipnosis; no entré en trance pero salí muy relajado, estuve sin fumar unos 20 días y no sufrí ningún síndrome de abstinencia. También he recibido acupuntura pero no me sirvió de nada. Lo que mejor me ha ido es la línea de ayuda telefónica del hospital Carlos III. Desde el 19 de mayo estoy usando chicles y parches de nicotina y aprendiendo a cambiar mis hábitos. Estoy 'acojonado' porque sé todo lo que provoca y mi hija me dice que no fume porque me voy a matar. Esto es como Hacienda que, menos a un pequeño porcentaje, a la mayoría acaba metiéndoles la mano".

"Las medidas antitabaco del Gobierno me parecen una falsedad; el mayor beneficio se lo lleva el Estado. El tabaquismo les supone un gasto en sanidad pública que es inferior al dinero que obtienen a través del tabaco. No habría que prohibir fumar sino informar a la gente. Si, en un tiempo, mis hijos me dicen que fuman no se lo prohibiría, porque a mí me atrae más el cigarrillo furtivo que el legal. Lo que haría es proporcionarles información, que se pongan al día con lo que les puede pasar. Lo peor es aprender a vivir sin esa parte de mi vida, he fumado unos cuatro millones de veces. Hasta ahora el tabaco iba conmigo pero ahora quiero quitarme esas zapatillas e ir descalzo".







Eugenia: no imagina una vida sin tabaco

Un pitillo en la mano, todavía sin encender, que mueve mientras describe uno de sus vicios predilectos. Eugenia Arroyo tiene 30 años y lleva media vida fumando. Empezó pidiendo cigarrillos, se especializó en el tabaco negro -como su madre- y ahora consume siete cajetillas de rubio a la semana. En su puesto de trabajo -es ingeniera informática- no puede fumar y no sabe qué hará si, con la nueva ley, los locales que más frecuenta prohibiesen el consumo. Aunque de vez en cuando repite que debería dejarlos, no puede imaginarse su vida sin tabaco.

"El motivo principal que tendría para dejarlo sería el olor que provoca, es lo que más asco me da. La gente cree que dejarlo es muy fácil pero cuando me lo planteo me entra angustia y pienso que no voy a ser capaz; también está el miedo a engordar. He intentado dejarlo varias veces pero he recaído. Forma parte de mí y es difícil abandonar algo que te gusta, aunque sepas que es malo. El tabaco me da seguridad; cuando camino sola por la noche me da la impresión de que me ven menos débil si voy fumando. También me ayuda si estoy nerviosa, estresada o cuando me bloqueo en el trabajo".

"Pienso que está bien que haya sitios en los que no se pueda fumar, por ejemplo en el puesto de trabajo, para no molestar a las personas de alrededor. Ahora respeto más a mi compañera de piso, que no aguanta el tabaco, y me voy a fumar a otra habitación. Entiendo que se prohíba el tabaco en un restaurante, por la comida, pero lo comprendo menos en un bar. No me parece bien estar tomando una copa y tenerme que ir a fumar a una zona determinada. En España, al menos no se va a prohibir completamente el consumo en los 'pubs'. Aquí saben que el producto les da beneficios, sería ridículo decir a la población que fume en la calle. De todos modos, si realmente quieren que la gente lo deje, que lo ilegalicen".







Andrés: a la espera de la nueva ley antitabaco

Andrés Burgaz es el director de comunicación de uno de los bares irlandeses más frecuentados de Madrid, el 'Irish Rover'. Oficinistas, estudiantes y algún que otro futbolista 'galáctico' se mezclan en un ambiente en el que no suele faltar el alcohol y el tabaco. Aunque las zonas para no fumadores se limitan a una serie de mesas reservadas a la hora de la comida, en 2006 este local tendrá que reestructurarse para seguir permitiendo el uso de cigarrillos en él. Compuesto por unos 500 metros cuadrados, distribuidos en dos plantas, las zonas destinadas a fumadores no podrán ocupar más del 30% de la superficie.

"Este tipo de medidas no nos parecen mal, pretenden velar por la salud de la gente. Creemos que nuestra clientela se irá acostumbrando porque el cambio no sólo será en nuestro bar sino en todos los sitios. Lo que sí esperamos es que cuando la ley entre en vigor nos den un tiempo para ir adaptando todo de forma paulatina. Un camarero irlandés nos ha contado que en los 'pubs' de Dublín -donde no se puede consumir tabaco y no hay salas de fumadores- se han puesto estufas en el exterior para que la gente fume allí".

"Lo importante es usar el sentido común, no se trata de criminalizar al fumador. Si le das una opción, le dices que puede consumir en un área específica del local, no tiene por qué tomárselo mal. A los camareros que fuman se les darán descansos para que puedan irse a las zonas en las que estará permitido el uso de cigarrillos. Se trata de respetar a todos y de ofrecer alternativas. A día de hoy, que yo sepa, en nuestro bar ningún camarero ni cliente se ha quejado por el humo, cuidamos mucho la ventilación".







Cristina: ocho meses sin encender un pitillo

La cabeza bien alta y una amplia sonrisa. Cristina López lleva ocho meses alejada de un vicio que adoptó en plena adolescencia "por hacerse la mayor". Tiene 32 años y reconoce que es duro abandonar el tabaco, sobre todo sin ayuda, pero señala que se puede lograr si uno está convencido. Enfermera de profesión, esta ex fumadora pertenece a uno de los sectores en los que más se fuma, el sanitario. Se acabó el recomendar a los pacientes que abandonen un hábito tóxico que ella misma tenía.

"El 13 de junio cumplo nueve meses. Yo era de las que fumaba en ayunas pero una tarde me quedé sin tabaco y decidí no comprar más. Al principio lo hice sola pero desde la segunda quincena empecé a tomar uno o dos chicles diarios. Me considero una persona enferma, esto es una adicción, y he tenido que cambiar algunos hábitos como salir menos, ya que todavía no he desligado el tabaco del alcohol. Creo que ya he pasado lo peor, he engordado -uno de los motivos principales para no dejarlo- pero ahora ya estoy perdiendo peso".

"Para mí el tabaco era un placer y ahora creo que es una droga absurda. No sé qué es lo que tiene que crea una adicción tan fuerte. De todas formas, soy bastante tolerante con los fumadores. En mi casa puede fumar todo el que quiera, no se trata de que sean unos apestados. Cuando vienen les indico donde está el 'kit' del fumador y ya está. Se trata de establecer una tolerancia mutua. Habrá personas que no abandonen los cigarrillos y no hay que convertirlos en unos apestados. Es complicado dejarlo y es fundamental el apoyo de los médicos y los psicólogos".




Fuente: www.elmundo.es



martes 22 de septiembre de 2009

Muere víctima de tabaquismo pasivo


Nunca fumó un cigarro Lorenza Palacios Sánchez, quien a sus 78 años murió de enfisema pulmonar que le ocasionó el tabaquismo de su esposo durante 25 años.



Los especialistas en adicciones revelan que los fumadores pasivos, que son las personas que no fuman pero que inhalan el humo del cigarro que echan los fumadores, reciben mayores daños a su salud y en este caso a la señora Lorenza Palacios le repercutió en sus pulmones.

A pesar del enfisema pulmonar que padecía, trabajaba todos los días y nunca se quejó de su espalda por lavar y planchar para sacar adelante a su hijo Ángel que ahora ya es un adulto, pero con discapacidad.

Era una mujer fuerte no sólo físicamente, sino también de espíritu, sabía el daño de sus pulmones, de ahí que la noche del lunes en que se sintió mal, cuando comenzó con vómito y luego sangró por la boca, llevó consigo todos sus documentos, acta de nacimiento, papeles del IMSS, inclusive un contrato de una fosa donde quería que la enterraran.


Muere víctima de tabaquismo pasivo

La pobreza contribuyó al padecimiento de una víctima más del tabaquismo, pues en ocasiones no tenían para comer, sobre todo cuando se quedaba sin trabajo al igual que su hijo. El martes por la noche aún cuando se sintió mal, no tuvieron para pagar un taxi para acudir al hospital y caminaron desde su humilde domicilio en el Médano del Perro hasta la clínica IMSS de Díaz Mirón.

Ayer sepultaron a esta mujer que es un ejemplo de madre, que luchó incansablemente por sacar adelante a su hijo que tiene una discapacidad.

Guardaba en ella misma todos los sufrimientos diarios, no tenía familiares, tampoco amigos, sólo conocidos a quienes recurría en busca de trabajo; muchas veces tuvieron que comer en comedores públicos al no tener empleo.

Semanas antes de su fallecimiento se presentó a la Comisión Estatal de Derechos Humanos para valientemente presentar una queja contra un policía que le pegó injustificadamente en el rostro a su hijo con discapacidad, que trabajaba repartiendo volantes.

Lorenza partió con una sonrisa en el rostro, luego de tener la tranquilidad de que su hijo no está solo, que cuenta con Dios, también de que hay instituciones como Derechos Humanos que tienen la responsabilidad de hacer valer los derechos humanos de los discapacitados y de los más vulnerables, pero sobre todo de saber que su hijo cuenta con una comunidad de hermanos católicos dispuestos a ver por él y ayudarlo a crecer en la fe y en su vida.

Fuente: www.notiver.com.mx



domingo 20 de septiembre de 2009

Por qué es tan difícil dejar de fumar


Nueve de cada diez fumadores están convencidos de que dejar de fumar depende de la voluntad, pero la mitad de los que lo intentan declaran que es lo más difícil que han intentado en su vida. La nicotina engancha mucho y por eso dejar de fumar requiere en muchos casos, mucha ayuda.



La sola advertencia que asegura que fumar es perjudicial para la salud parece no ser suficiente para quienes la leen en las innumerables publicidades de cigarrillos y hasta en los mismísimos atados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al tabaquismo como una enfermedad contagiosa que se transmite a través de las innumerables imágenes publicitarias que desbordan las pantallas de televisión y los millones de carteles que tapizan las ciudades de todo el mundo. Cierto es que también hizo lo suyo el cine, a través de la fabricación de mitos, con sus hombres duros y sus mujeres fatales, fumadores todos. Para saber más acerca de esta adicción que afecta a gente de todas las edades, Infobae.com consultó a los doctores Alejandro Videla, neumonólogo y director del Consultorio de Cesación Tabáquica del Hospital Austral, y Reynaldo Smith, neumonólogo y coordinador de la Unidad Especializada en Tabaquismo del Hospital Británico de Buenos Aires.




¿Por qué cuesta tanto dejar de fumar?

Alejandro Videla: Dejar de fumar cuesta porque el tabaquismo es una adicción compleja, apoyada sobre tres aspectos: uno biológico, que es el efecto de la nicotina en el cerebro, uno comportamental, que hace que la persona vincule todas sus actividades placenteras y su manejo de las situaciones de tensión al cigarrillo, y uno social, por el que la persona se relaciona con los demás a través del cigarrillo, que sobre todo en la adolescencia, ayuda a construir una imagen personal. Se empieza a fumar por el mecanismo social y después se establece la dependencia neurobiológica.

Reynaldo Smith: Desde el punto de vista médico el tabaquismo es una adicción y ésta es la principal razón por la cual al fumador le cuesta abandonar el consumo. La nicotina es la droga que determina que el fumador sea adicto. El síndrome de abstinencia hace que el fumador necesite encender otro cigarrillo para incorporar la dosis de nicotina habitual en su organismo. Para comprender el proceso de la adicción nicotínica es necesario recorrer la neurobiología de la adicción.


¿Cómo actúan las sustancias que componen el cigarrillo? ¿Por qué generan adicción?

Alejandro Videla: El responsable químico de la adicción es la nicotina, que se une a receptores específicos localizados en las partes más profundas del cerebro. Al unirse a esos receptores produce mejoría del ánimo, de la atención y estimulación general. La inhalación frecuente de nicotina genera aumento del número de receptores, entonces la persona necesita fumar más para obtener el mismo efecto. Además de la nicotina, que es una sustancia adictiva pero relativamente inocua, el cigarrillo contiene 400 sustancias químicas, muchas de las cuales son carcinógenas o tóxicas, como el alquitrán, monóxido de carbono, amoníaco, arsénico, etc.. Estas sustancias son las responsables de que una persona fumadora viva en promedio 10 años menos que una no fumadora.

Reynaldo Smith: El cerebro tiene receptores para la nicotina. Está demostrado que a mayor consumo de nicotina existe mayor número de receptores cerebrales para ella. Estudios de experimentación con animales demostraron que quienes estaban expuestos a la nicotina aumentaban hasta el 100% estos receptores. La nicotina penetra en la sangre a través de los pulmones y llega al sistema nervioso central en apenas 7 a 10 segundos. Allí se une a los receptores correspondientes y produce la liberación de diversas neurohormonas -dopamina, adrenalina, noradrenalina, serotonina, etc-. Estas sustancias químicas son las responsables de las sensaciones sedantes, antidepresivas, de placer o alegría, así como la disminución del apetito, el aumento de la concentración y la atención, generando una sensación de bienestar denominada recompensa positiva. Cuando el organismo no recibe la dosis de nicotina acostumbrada, dispara una violenta reacción llamada síndrome de abstinencia. Unas pocas horas después de que el fumador se abstiene de fumar experimenta síntomas tremendamente molestos (enojo, irritabilidad, angustia, depresión, insomnio, alteraciones en la capacidad de atender y concentrarse, aumento del apetito). Claro que la nicotina es apenas una de las 400 sustancias químicas escondidas detrás de la presunta inocencia de un cigarrillo. Su poder es tal que según estimaciones internacionales, ninguna droga, guerra, epidemia o catástrofe ha matado tanta gente en la historia de la humanidad como lo hizo el tabaco.


¿Puede una persona decidir abandonar y lograrlo sola? ¿Es bueno que lo haga de un día para otro o debe seguirse un método?

Alejandro Videla: Como el organismo sufre la falta brusca de la nicotina, el 95% de las personas que dejan de golpe y sin apoyo vuelven a fumar en el intervalo de un año. Por eso dejar no es sólo cuestión de fuerza de voluntad sino que se trata de combatir una adicción y se puede lograr un porcentaje mucho mayor de éxito si se encara dejar de fumar en el contexto de un tratamiento supervisado que prevea tratar los tres aspectos de la adicción.


¿Cuál es la eficacia de los tratamientos para abandonar? (parches, chicles)

Alejandro Videla: Existen tres procedimientos efectivos para dejar de fumar: reemplazar la nicotina del cigarrillo por productos que entregan nicotina de forma no adictiva, y permiten dejar el cigarrillo, un antidepresivo llamado Bupropion y un medicamento que bloquea los receptores de la nicotina, la Vareniclina. Estos medicamentos duplican y hasta triplican las posibilidades de éxito de dejar de fumar. Pero son aún más efectivos si se combinan con apoyo cognitivo conductual.


Fuente: respireonline.com



viernes 18 de septiembre de 2009

Nueva York se plantea prohibir fumar en los parques y las playas


  • Desde 2003, en Nueva York no se puede fumar en restaurantes y bares
  • La idea es que los más de 1.700 parques públicos de Nueva York queden libres de humo


El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, se está planteando prohibir fumar en los parques y las playas de la ciudad. Esta medida ha originado las críticas de los fumadores, que creen que su intención cae en lo ridículo.

"Esto es absurdo. Bloomberg se cree que es la madre de todos nosotros y que, para cuidarnos, nos tiene que imponer normas constantemente", asegura Christian Lisa, un fumador neoyorquino que, como muchos otros, considera que los límites impuestos al tabaco y sus elevados precios en la ciudad son ya excesivos.

Desde 2003, en Nueva York no se puede fumar en restaurantes y bares, lo que incluso afecta muy a menudo a las terrazas de los establecimientos y a las zonas de la calle cercanas a sus puertas.

"Como fumadora, la medida me parece desproporcionada, aunque no me sorprende en absoluto. Además, me parece bien que las autoridades promuevan hábitos saludables entre la población", añade María José Gámez, una española que vive desde hace años en Nueva York.

El anuncio que hizo el responsable municipal de Salud, Thomas Farley, sobre que Bloomberg propuso que los más de 1.700 parques públicos de Nueva York y sus siete playas queden libres de humo, es el gran debate en numerosos blogs y medios locales.

"Es absurdo. Esto está llegando a un punto en el que no vamos a poder hacer nada por nosotros mismos", aseguró en el diario gratuito AM New York una fumadora de El Bronx.


Nueva York se plantea prohibir fumar en los parques y las playas

En esta ciudad ya está prohibido beber en espacios públicos y en las veladas veraniegas no es extraño, por ejemplo, ver a grupos de personas sentadas en el Central Park sobre sus mantas de cuadros y en torno a una bolsa de papel marrón en la que ocultan una botella de vino para acompañar el 'picnic'.


El alcohol, también prohibido

El propio Bloomberg reconoció recientemente que la prohibición del alcohol en los espacios abiertos no tenía demasiado sentido, aunque desde luego no se muestra tan flexible con el tabaco, cuyo combate ha convertido casi en una batalla personal.

La eliminación del tabaco en parques y playas forma parte de un programa más amplio que prevé también más impuestos sobre las cajetillas, que en Manhattan ya superan los diez dólares.

Además, se pedirá a las empresas que no patrocinen ni acepten financiación de la industria. Se impulsarán mensajes contrarios al tabaco en las tiendas donde se vende y se reducirán las posibilidades publicitarias.

Las críticas hacia la polémica propuesta se han multiplicado hasta el punto de que el propio Bloomberg, inmerso en una campaña electoral por la reelección, ha tenido que salir al paso con un comunicado en el que suavizaron sus intenciones.


Una medida difícil de aplicar

Así, dijo que previamente "habrá que estudiar si fumar en los parques es negativo para la salud de la gente" y reconoció que "logísticamente puede ser imposible" garantizar el cumplimiento de la prohibición en parques tan grandes como el Central Park.

"Sin embargo, hay ciertas áreas de los parques en las que la restricción puede proteger la salud", añadió el alcalde, un ex fumador que ya se desató la ira de los dueños de restaurantes y bares en 2002 cuando, nada más llegar a la alcaldía, propuso acabar con el tabaco en prácticamente todos los espacios públicos cerrados.

En cualquier caso, sus esfuerzos parecen estar dando sus frutos, ya que en 2007 ya sólo fumaba el 16,9% de los neoyorquinos (frente al 21,5% de 2002) y, en general, existe un amplio rechazo social al tabaco en la ciudad.

Como era de esperar entre los no fumadores ,la idea ha sido mucho mejor recibida, pues consideran más agradable "no tener que aguantar el humo de nadie", asegura Barbara Nicos, una neoyorquina de 32 años, que añade: "Si se quieren matar ellos mismos, que lo hagan sin molestar a nadie más. Es de sentido común".

Cheryl Helton, responsable de la organización antitabaco American Legacy Foundation, recordó en una entrevista que el riesgo de los llamados "fumadores pasivos" es "real" y aseguró que "tener a alguien al lado fumando es una de las cosas más desagradables en los parques públicos".

Fuente: www.elmundo.es



martes 15 de septiembre de 2009

¿Por qué cuesta tanto dejar el cigarro del café?


  • Un estudio explica cómo las circunstancias incitan al consumo adictivo de drogas
  • La nicotina o la cocaína refuerzan las memorias de las vivencias asociadas a su uso


Desengancharse de una droga es un proceso costoso que conlleva, a menudo, un cambio de hábitos radical encaminado a sacar a la persona del ambiente relacionado con el consumo. Las raíces de la dependencia que generan la nicotina o la cocaína son más profundas de lo que se pensaba. Ésta no se limita a una recompensa placentera sino que implica el refuerzo de ciertos recuerdos, como el sitio o las circunstancias habituales de consumo, que motivan al sujeto a continuar con su uso.

Fumar sólo cuando otros lo hacen, ser incapaz de perdonar el cigarro de después de comer o tener que esnifar una raya cuando se han tomado algunas copas. Las evidencias científicas y empíricas indican que la información contextual, espacial y del lugar está relacionada con las vivencias relativas a la toma de drogas hasta el punto de que las circunstancias empujan muchas veces a su consumo.

Aunque suene a excusa, no lo es. Esa es la conclusión de un trabajo publicado en la revista 'Neuron', que ha analizado el efecto de la nicotina sobre los procesos de aprendizaje y memorización en ratones. Sus conclusiones señalan que tanto el consumo adictivo de una droga como los acontecimientos que lo rodean pueden considerarse aprendizaje condicionado.

Para que nuestro cerebro aprenda y memorice necesita modificar constantemente sus conexiones en el hipocampo. Este fenómeno se conoce como plasticidad neuronal e implica cambios en las sinapsis neuronales existentes (intensidad, funcionalidad), desaparición y aparición de otras nuevas. El neurotransmisor implicado en estos cambios es la dopamina.

El rol de la dopamina en el desarrollo de una adicción es bien conocido, gracias a los estudios 'in vitro' y con animales vivos sedados. Sin embargo, estos experimentos no permiten conocer las consecuencias últimas que la exposición a la nicotina, por ejemplo, causa en el cerebro.

¿Por qué cuesta tanto dejar el cigarro del café?

Al trabajar con ratones vivos en movimiento, los autores de este estudio, procedentes del Baylor College of Medicine de Houston (Estados Unidos) pudieron salvar esa barrera. Los animales, a los que se les habían implantado electrodos en el cerebro para recoger la actividad de las neuronas del hipocampo, podían deambular libremente por dos compartimentos en los que recibían bien una dosis de nicotina bien una de solución salina (inocua).

"El cambio en la actividad cerebral era alucinante", ha explicado uno de los autores, John Dani, profesor de neurociencia de Baylor. "Comparado con las inyecciones salinas, la nicotina fortalecía las conexiones neuronales; a veces hasta un 200%. Este fortalecimiento indica formación de nuevas memorias".

Eso es lo que ocurría en el cerebro de los animales, ¿pero qué se veía desde fuera? Dani y su colega Jianrong Tang observaron el comportamiento de los roedores y comprobaron que pasaban más tiempo en el compartimento en el que recibían la nicotina. La actividad desencadenada por la nicotina en el hipocampo sólo podía indicar una cosa: habían aprendido a preferir ese espacio.

Estos hallazgos concuerdan con la idea de que las memorias asociadas con comportamientos adictivos se transforman en motivaciones internas para seguir con el consumo de esa droga. Como salir por la noche incita a esnifar cocaína, beber café a encender un cigarro o tomar éxtasis a fumar porros.

Fuente: elmundo.es



domingo 13 de septiembre de 2009

Un ejército libre de humo... en 20 años


El ejército de Estados Unidos debería prohibir totalmente el consumo de tabaco en sus filas en un plazo máximo de 20 años. Así lo recomienda un informe encargado por Washington.



De acuerdo con el estudio elaborado por el Instituto de Medicina (IOM, por sus siglas en inglés), el 30% del personal del ejército es fumador, lo que conlleva altos costos sanitarios y económicos.

En cualquier caso, los responsables del informe reconocen que implementar la prohibición será difícil, ya que el tabaco se asocia desde hace tiempo "con la imagen de los guerreros duros e intrépidos".

El informe encargado por el Pentágono y la Administración de Veteranos de EE.UU. asegura que el Departamento de Defensa gasta más de US$ 1.600 millones al año en cuidados médicos, tratamientos hospitalarios y días perdidos de trabajo relacionados con el tabaco.

También señala que las tasas de tabaquismo en el ejército se han incrementado desde 1998, y ascienden al 50% en las tropas que regresan de Irak y Afganistán.


Un ejército libre de humo... en 20 años

"Vidas en riesgo"

El corresponsal de la BBC en Washington, Jon Donnison, explica que, según el informe, los soldados que fuman están menos en forma, tienen peor visión nocturna y se recuperan más lentamente de sus heridas.

"Esos soldados están poniendo sus vidas en riesgo dos veces: una al servicio del país y otra al servicio del tabaco", dijo Stuart Bondurant, presidente del comité encargado del estudio.

Según la investigación, "los responsables de las fuerzas armadas saben que el consumo de tabaco afecta la preparación del personal militar y conlleva enormes costos de salud y financieros".

También critica el hecho de que se deje fumar en las instalaciones militares, se preste menos atención al consumo de tabaco que al de alcohol y que se venda tabaco a los soldados a precios reducidos.

Un portavoz del Pentágono dijo que están totalmente a favor de un ejército libre de humo.


Fuente: BBC Mundo