Dejar de Fumar es algo mas que NO encender un cigarrillo.. Dejar de Fumar es una Opción de Vida.. Dejar de fumar es un acto de respeto hacia nuestro cuerpo.. Dejar de fumar es volver a tener el control de nuestros impulsos y en definitiva... de nuestra vida



GRACIAS, NO FUMO


¿FUMADORES PASIVOS?




Radialistas Apasionadas y apasionados


martes, 30 de junio de 2009

Preguntas acerca del hábito de fumar, el tabaco y la salud (2da. Parte)


¿Cómo afecta los pulmones el humo del cigarrillo?

El daño a los pulmones comienza temprano en los fumadores, y las personas que fuman cigarrillos tienen un nivel más bajo en el funcionamiento de los pulmones que las que no fuman. Esto empeora a medida que la persona fuma. El hábito de fumar cigarrillos causa muchas enfermedades pulmonares que pueden ser tan peligrosas como el cáncer del pulmón. La bronquitis crónica y el enfisema son dos tipos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica que puede hacer difícil respirar y puede causar problemas de salud graves, incluso la muerte.

Bronquitis crónica

La bronquitis crónica es una enfermedad en la que las vías respiratorias producen demasiada mucosidad, lo que obliga al fumador a toser para expulsarla. Éste es un problema común para los fumadores. Los pulmones comienzan a producir grandes cantidades de mucosidad con más frecuencia. Las vías respiratorias se vuelven inflamadas y la tos se vuelve crónica (no mejora ni desaparece). Además, la mucosidad y las cicatrices bloquean las vías respiratorias. También se pueden presentar infecciones graves.

Enfisema

Fumar cigarrillos es también la principal causa de enfisema, una enfermedad que destruye lentamente la capacidad respiratoria de la persona. El oxígeno llega a la sangre al atravesar un área de superficie extensa en los pulmones. Normalmente, miles de sacos diminutos componen esta área superficial. Cuando se produce un enfisema, las paredes entre los sacos se desintegran y crean sacos más grandes, pero en menor número, por lo que la cantidad de oxígeno que llega a la sangre disminuye. Esto disminuye el área superficial del pulmón, lo que reduce la cantidad de oxígeno que llega a la sangre. Con el paso del tiempo, el área de la superficie pulmonar puede reducirse a un punto en el que la persona que padece de enfisema tenga que pasar la mayor parte del tiempo con dificultades para respirar.

Los signos tempranos de enfisema son dificultad para respirar (especialmente cuando se acuesta), tos leve persistente (que a menudo se pasa por alto como “tos del fumador”), sentirse cansado, y algunas veces pérdida de peso. Las personas que tienen enfisema tienen un riesgo de muchos problemas que causan una función pulmonar deficiente, incluyendo pulmonía. En las etapas finales de la enfermedad, los pacientes sólo pueden respirar con comodidad gracias a la ayuda de un tubo de oxígeno colocado en la nariz. El enfisema no es reversible, pero puede aliviarse, especialmente, si la persona deja de fumar.

Enfermedad pulmonar obstructiva crónica

Más de 7 millones de fumadores y ex fumadores padecen de insuficiencia pulmonar obstructiva crónica (COPD, por sus siglas en inglés), el nombre que se usa para describir tanto a la bronquitis crónica como al enfisema. La insuficiencia pulmonar obstructiva crónica es la cuarta causa principal de muertes en los Estados Unidos, y el número de mujeres que mueren de esta enfermedad es mayor que el número de hombres. El factor de riesgo principal de esta enfermedad es fumar. Más del 75% de las muertes por COPD son a causa del hábito de fumar. La etapa avanzada de la enfermedad pulmonar crónica es uno de los problemas médicos más lamentables, ya que la persona tiene dificultades para respirar todo el tiempo (parecido a la sensación de estar ahogándose).


¿Por qué tosen los fumadores?

El humo del cigarrillo contiene sustancias químicas que irritan las vías respiratorias y los pulmones. Cuando un fumador inhala estas sustancias, el cuerpo trata de protegerse al producir mucosidad y al toser. La conocida tos de la mañana de los fumadores se produce por muchas razones. Normalmente, las formaciones parecidas a diminutos vellos (llamados cilios) se proyectan hacia fuera y expulsan los materiales nocivos de los pulmones. Sin embargo, el humo de cigarrillo debilita la acción purificadora, por lo que algunos venenos del humo permanecen en los pulmones y la mucosidad se queda en las vías respiratorias. Mientras un fumador duerme, algunos cilios se recuperan y comienzan a funcionar nuevamente. Al despertar, el fumador tose porque los pulmones están tratando de eliminar los irritantes y la mucosidad que se acumula el día anterior. Los cilios dejarán de funcionar completamente después de la exposición prolongada al humo. Esto causar que los pulmones del fumadores estén aún más expuestos y propensos a infecciones e irritaciones.


¿Existe algún peligro si se fuma sin inhalar?

Sí. Dondequiera que el humo toque las células vivas, causa daño. Aunque los fumadores no inhalen el humo, están respirando el humo de segunda mano y aumentan su riesgo de padecer de cáncer del pulmón. Incluyendo los que fuman puros y pipas, quienes a menudo no inhalan el humo, tienen un mayor riesgo de contraer cáncer del labio, la boca y la lengua, así como de otros cánceres.


¿Afecta al corazón el fumar cigarrillos?

Sí. Fumar cigarrillos aumenta el riesgo de padecer de enfermedades del corazón, las cuales representan la principal causa de muerte en los Estados Unidos. El fumar, la alta presión arterial, los niveles altos de colesterol, la falta de ejercicio, la obesidad y la diabetes son todos factores de riesgo para contraer enfermedades cardíacas. Sin embargo, el hábito de fumar, por sí solo, es el factor de mayor riesgo de muerte por ataques al corazón.

Entre las personas que han tenido un ataque cardíaco, los fumadores tienen más probabilidades de morir dentro de la hora a partir del ataque que los no fumadores. El humo del cigarrillo puede causar daño al corazón a niveles muy bajos, aun cuando la cantidad es muy poca como para causar enfermedad pulmonar.


¿Cómo afecta el fumar a las embarazadas y a sus bebés?

Las embarazadas que fuman ponen en peligro la salud y la vida de sus bebés por nacer. Las estadísticas muestran la existencia de una relación directa entre el fumar durante el embarazo y los abortos espontáneos, partos prematuros, bebés de bajo peso, partos en los que el bebé nace muerto, la mortalidad entre recién nacidos y el síndrome de muerte infantil súbita (SIDS, por sus siglas en inglés). Si las mujeres embarazadas no hubiesen fumado, hasta el 5% de las muertes infantiles podrían ser prevenidas.

Cuando una mujer embarazada fuma, en realidad está fumando por dos. La nicotina, el monóxido de carbono y otras sustancias químicas peligrosas en el humo entran al torrente sanguíneo, pasan directamente al cuerpo del bebé y le impiden obtener los nutrientes vitales y el oxigeno que necesita para su crecimiento.

La lactancia es una manera buena de alimentar a un recién nacido, pero si la madre fuma expone al bebé a la nicotina y a otros venenos del humo a través de la leche. La nicotina puede causar muchos síntomas indeseables en el bebé, tales como intranquilidad, palpitaciones aceleradas, vómito, periodos más cortos de tiempo o diarrea.

Algunas investigaciones también han sugerido que los niños cuyas madres fumaron durante el embarazo o quienes estuvieron expuestas al humo de segunda mano, incluso en pequeñas cantidades, pueden tener problemas de aprendizaje en la escuela. Además, estos niños pueden ser más pequeños que los niños de las madres no fumadoras. Estos niños también tienen más probabilidad de fumar cuando sean mayores.


¿Cuáles son algunos de los efectos a corto y largo plazo de fumar cigarrillos?

El fumar es la causa de muchos tipos de cáncer, el cual es posible que aparezca años después. No obstante, los cánceres representan sólo aproximadamente la mitad de las muertes relacionadas con el fumar. El hábito de fumar por tiempo prolongado es también una causa mayor de enfermedad cardiaca, aneurismas, bronquitis, enfisema y ataque al cerebro. Además, ocasiona que la pulmonía y el asma empeoren. Las heridas toman más tiempo para sanar y el sistema inmunitario puede que no funcione tan bien en los fumadores como en los no fumadores.

El fumar también causa daño a las arterias. Debido a esto, muchos cirujanos vasculares se niegan a operar a los pacientes con enfermedad arterial periférica (pobre circulación de la sangre en los brazos y las piernas), a menos que ellos dejen de fumar. Además, los fumadores del sexo masculino tienen un riesgo mayor de impotencia sexual (disfunción eréctil) mientras más tiempo fuman.

La verdad es que los fumadores de cigarrillos mueren más jóvenes que las personas que no fuman. De hecho, según un estudio de los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC) realizado al final de los años 1990’s, el hábito de fumar acortó las vidas de los hombres fumadores en un 13.2 años y las vidas de las fumadoras en 14.5 años. En comparación con las personas que nunca han fumado, los hombres y las mujeres que fuman tienen más probabilidades de morir durante la media edad (entre las edades de 35 a 69 años).

Fumar también ocasiona muchos otros efectos a corto plazo, como pobre función pulmonar. Por esta razón, los fumadores a menudo tienen dificultades para respirar y tos persistente; a menudo se cansan fácilmente durante una actividad física. Algunos otros efectos comunes a corto plazo incluyen disminución en la capacidad de los sentidos del olfato y el gusto, envejecimiento prematuro de la piel, mal aliento y dientes manchados.


Preguntas acerca del hábito de fumar, el tabaco y la salud (2da. Parte)


¿Qué probabilidades hay de que fumar pueda ocasionarle la muerte?

Aproximadamente la mitad de todas las personas que continúan fumando morirán debido al hábito. En los Estados Unidos, el tabaco causa casi una de cinco muertes, matando alrededor de 443,600 personas cada año. Fumar es la causa individual de muerte que más se puede evitar en nuestra sociedad.

De acuerdo con el patrón actual, fumar matará alrededor de 650 millones de personas en el mundo que actualmente viven. Si estos patrones continúan, para la década del 2030, se espera un incremento a escala mundial en las muertes causadas por el tabaco, de aproximadamente los 5 millones por año que hay en la actualidad a cerca de 10 millones por año. La mayoría de estas muertes va a ocurrir en los países en vías de desarrollo.


¿Cuáles son los peligros que causa el humo de tabaco ambiental (humo de segunda mano)?

El humo de tabaco ambiental (ETS, por sus siglas en inglés) también es conocido como humo de segunda mano. El fumar pasivamente (inhalar el humo de segunda mano) ocurre cuando una persona que no fuma respira el humo de tabaco de otra persona. Esto incluye el humo principal, (humo que exhalan al aire los fumadores), y también el humo que emite directamente al aire el tabaco de los cigarrillos al quemarse. El humo de tabaco ambiental contiene las mismas substancias químicas dañinas que las que inhalan los fumadores. De hecho, debido a que el humo que viene de un cigarrillo encendido se forma a temperaturas más bajas, despide cantidades más grandes de algunas substancias que causan el cáncer.

Existe evidencia contundente que indica que el humo de tabaco ambiental causa grave daño a la salud del ser humano. Cada año, alrededor de 49,400 adultos no fumadores mueren por cáncer del pulmón como resultado de respirar el humo de segunda mano. También les puede afectar causando asma y otros problemas respiratorios, irritación de los ojos, dolor de cabeza, nausea y mareos. Los niños que tienen padres fumadores son más propensos a sufrir de asma, pulmonía, bronquitis, infecciones del oído, tos, resuello, mucosidad y aumento en la producción de mucosidad. Los niños de padres fumadores tienen más riesgo de morir del síndrome de muerte infantil súbita. Las mujeres embarazadas que están expuestas al humo de tabaco ambiental tienen un riesgo de tener un bebé de bajo peso, y también pueden tener un riesgo de parto prematuro y de aborto espontáneo.

¿Puede el humo de segunda mano causar cáncer de seno?

Aún se están realizando estudios para determinar si el humo de segunda mano pudiera aumentar el riesgo de cáncer del seno. Tanto el humo directo que aspira el fumador como el humo de segunda mano contienen alrededor de 20 químicos que, en altas concentraciones, causa cáncer del seno en roedores. Los químicos en el humo del tabaco alcanzan el tejido del seno, los cuales han sido encontrados en la leche materna.

Cualquier asociación entre el humo de segunda mano y el riesgo de cáncer del seno en los estudios con humanos es objeto de debate, en parte ya que no se ha demostrado que el riesgo de cáncer de seno aumenta en los fumadores activos. Otra posible razón para esto consiste en que el humo del tabaco puede tener diferentes efectos en el riesgo de cáncer del seno de los fumadores y de aquellas personas expuestas al humo de segunda mano.

Un informe de la Agencia de Protección Ambiental de California concluyó en 2005 que la evidencia asociada con el humo de segunda mano y el cáncer del seno es “consistente con una asociación causal” en mujeres jóvenes. Esto significa que el humo de segunda mano actúa como si pudiese ser una causa de cáncer de seno en estas mujeres. El informe de la Dirección General de Salud Pública de los Estados Unidos “The Health Consequences of Involuntary Exposure to Tobacco Smoke”, emitido en 2006, concluyó que en este momento la evidencia es “sugerente, pero no suficiente” para establecer el vínculo. De todas maneras, las mujeres quizás quieran saber que este posible vínculo con el cáncer del seno es otra razón para evitar el humo de segunda mano.


¿Estoy en riesgo de padecer cáncer del pulmón debido al olor del humo que se impregna en la ropa o al olor que queda en una habitación donde las personas han estado fumando?

No existen informes de investigación médica sobre los efectos causantes de cáncer que están presentes en el olor al humo del cigarrillo. Sin embargo, la investigación indica que el humo de segunda mano puede impregnarse en el pelo, la ropa y otras superficies. Por lo tanto, los efectos desconocidos que causarían cáncer serían mínimos en comparación con los efectos que causa la exposición directa al humo de segunda mano, como cuando se vive con alguien que fuma.


¿Qué se está haciendo para proteger a las personas de los peligros del fumar?

Las etiquetas del tabaco

Tanto el sector privado como el sector público están tomando acción para ayudar a disminuir el número de muertes y enfermedades relacionadas con el hábito de fumar en este país. Desde 1966, se requiere que todas las cajetillas de cigarrillo tengan las advertencias para la salud del Director General de Salud Pública, y, desde 1987, todos los productos de tabaco que no producen humo deben también tenerlas. A partir de 2001, los siete principales fabricantes de puros en los Estados Unidos han proporcionado cinco advertencias para la salud, las cuales se alternan en las etiquetas de los puros, similares a las que se presentan en las etiquetas de las cajetillas de cigarrillos.

Publicidad

En 1971, el Congreso prohibió en la televisión y la radio los anuncios de publicidad de los cigarrillos y en 1987 el de los productos de tabaco que no producen humo. La American Legacy Foundation, y muchos estados, han producido mensajes de servicio público en contra del hábito de fumar en la televisión, la radio y carteleras publicitarias. Algunas compañías de tabaco han creado sus propios anuncios, los cuales parecen enviar un mensaje contra el hábito de fumar, pero en realidad parecen promover una actitud más favorable hacia la industria del tabaco.

Impuestos

En años recientes, los impuestos a los cigarrillos han aumentado en muchos estados. Esto ha desalentado a los jóvenes a comenzar a fumar, y ha motivado a los fumadores a dejar de fumar. Los impuestos estatales al tabaco varían desde siete centavos (en Carolina del Sur) hasta $2.58 el paquete (en New Jersey).

Leyes que prohíben fumar

Existen leyes en todos los 50 estados y el Distrito de Columbia que prohíben o restringen fumar en ciertos espacios públicos. Estas leyes van desde simples restricciones, tal como áreas designadas en edificios gubernamentales, a leyes que prohíben fumar en todos los lugares públicos y lugares de trabajo. En los edificios del gobierno federal controlados por la rama ejecutiva, incluyendo la Casa Blanca, no se puede fumar. Por otro lado, esta ley federal no requiere que las oficinas congresionales ni las salas de los tribunales sean lugares donde no se puede fumar, aunque en muchos de estos sitios no se permite fumar por otras razones. Un número de otras agencias federales también prohíben fumar en sus edificios. Además, el fumar está prohibido en todos los vuelos nacionales


¿Son los productos de tabaco de uso oral alternativas seguras a fumar cigarrillos?

Se usan muchos términos para describir los productos de tabaco que se colocan en la boca, tal como tabaco oral, productos de tabaco que no producen humo, mascar tabaco e inhalar tabaco en polvo (rapé). El uso de cualquier clase de producto de tabaco oral constituye un riesgo significativo para la salud, y son un sustituto menos letal a fumar cigarrillos. Sin embargo, menos letal está lejos de ser seguro.

La cantidad de nicotina que se absorbe es usualmente más de la cantidad que produce un cigarrillo. Generalmente, las personas que inhalan o mastican reciben aproximadamente la misma cantidad de nicotina que las personas que fuman regularmente. Las sustancias más dañinas en los productos de tabaco de uso oral causantes de cáncer son las nitrosaminas específicas del tabaco, las cuales se han encontrado a niveles 100 veces más altos que las nitrosaminas permitidas en el tocino, la cerveza y otros alimentos. Estos cancerígenos causan cáncer del pulmón en experimentos con animales, aun cuando son inyectados, en lugar de inhalados.

El jugo de los productos derivados del tabaco que no producen humo es absorbido directamente a través del revestimiento de la boca. Esto causa llagas y manchas blancas (llamadas leucoplaquia) que a menudo producen cáncer de la boca.

Las personas que usan estos productos y los otros tipos de productos de tabaco oral aumentan en gran manera su riesgo de otros tipos de cáncer, incluyendo cánceres de la garganta (faringe). Otras consecuencias de los productos de tabaco de uso oral incluyen el mal aliento crónico, las manchas en los dientes y empastes, las enfermedades de las encías, el deterioro, el desgaste y la pérdida de dientes, así como la pérdida del hueso de la mandíbula. Además, los fumadores también pueden tener problemas de alta presión sanguínea y puede que estén en un riesgo mayor de enfermedades cardiacas.


Fuente: www.cancer.org



domingo, 28 de junio de 2009

Preguntas acerca del hábito de fumar, el tabaco y la salud (1ra. Parte)


Las personas tienen muchas preguntas sobre el tabaco que algunas veces pueden ser difíciles de contestar; incluyendo interrogantes sobre el tabaco (cigarrillos, cigarros, productos de uso oral y otros productos derivados del tabaco), la nicotina, la adición y cómo dejar de fumar. Muchas de estas preguntas se contestan en este documento. Además contestamos algunas preguntas sobre cómo el fumar y el tabaco pueden afectar la salud de una persona, incluyendo el corazón, la circulación, y los pulmones; su efecto en los bebés que no han nacido, y cómo afectan el desarrollo del cáncer y otras enfermedades.


¿Existe una manera segura de fumar cigarrillos?

No. Todos los cigarrillos pueden causar daño al cuerpo humano, y cualquier uso de tabaco es peligroso. El cigarrillo es el único producto legal cuyo uso anunciado, el fumar, se sabe es nocivo para el cuerpo y causa cáncer.

Aunque algunas personas fuman menos cigarrillos, tratando de que su hábito resulte menos dañino, la mayoría de los fumadores encuentran esto difícil de lograr. Las investigaciones han encontrado que incluso fumar unos pocos cigarrillos (1-4) al día puede tener consecuencias graves de salud, incluyendo un aumento en el riesgo de enfermedad cardiaca y una probabilidad mayor de morir a una edad más temprana.

Algunas personas piensan que cambiar los cigarrillos con alta concentración de alquitrán y nicotina por otros que posean un bajo contenido de ambos componentes hace más seguro el hábito. Sin embargo, esto no es cierto. Cuando las personas cambian a marcas de cigarrillos con un contenido de alquitrán y nicotina más bajo, a menudo fuman más cigarrillos o una porción mayor de cada cigarrillo, a fin de obtener la misma dosis de nicotina que recibían antes del cambio.

A los fumadores se les ha conducido a creer que los cigarrillos “light” tienen un riesgo menor a la salud y que son una buena opción para dejar de fumar. Esto no es cierto. Un cigarrillo con bajo contenido de alquitrán puede ser tan dañino como uno de alto contenido debido a que la persona a menudo inhala el humo más frecuente y profundamente o si fuma los cigarrillos hasta la colilla. Los estudios han encontrado que el riesgo de cáncer del pulmón no es menor en los fumadores de cigarrillos con bajo contenido de alquitrán o “light”.

Aunque se reporta que es una manera más económica y saludable de fumar, los cigarrillos enrollados a mano, no son más seguros que las marcas comerciales. Por el contrario, se ha encontrado que existe un riesgo aumentado de cánceres de la laringe, el esófago (tubo que conecta la boca con el estómago), la boca y la faringe (garganta) entre los fumadores de los cigarrillos enrollados a mano que han fumado mucho durante sus vidas en comparación con los fumadores de cigarrillos empaquetados.

Se han estado vendiendo unas clases más nuevas de cigarrillos como “completamente naturales” que son mercadeados como cigarrillos que no contienen químicos o aditivos y que son enrollados con filtros 100% algodón. No existe evidencia de que ellos sean más saludables o más seguros que otros cigarrillos, ni hay una buena razón para creer que lo sean. El humo de estos cigarrillos, al igual que el humo de todos los cigarrillos, contiene muchos agentes que causan cáncer (carcinógenos) y toxinas que provienen del tabaco en sí, incluyendo alquitrán y monóxido de carbono.

Los cigarrillos herbarios, aunque no contienen tabaco, también producen alquitrán y monóxido de carbono, y son dañinos a su salud. En conclusión, no existe una manera segura de fumar.


¿Son los cigarrillos mentolados más seguros que los cigarrillos sin mentol?

Los cigarrillos mentolados no son más seguros que los demás. De hecho, ellos pueden incluso ser más peligrosos. Alrededor de un cuarto de todos los cigarrillos vendidos en los Estados Unidos son mentolados. Estos cigarrillos son especialmente populares entre las personas de la raza negra. El mentol agregado produce una sensación de frescura en la garganta al inhalar el humo. También disminuye el reflejo de la tos y cubre la sensación de sequedad en la garganta que los fumadores a menudo presentan. Las personas que fuman los cigarrillos mentolados pueden inhalar más profundamente y mantienen el humo por más tiempo.

Los estudios recientes han demostrado que las personas que fuman cigarrillos mentolados tienen menos probabilidades de tratar de abandonar el hábito y de tener éxito cuando tratan de hacerlo. Al menos un investigador propuso que los fumadores de estos cigarrillos pudiesen querer cambiar a los cigarrillos no mentolados antes de tratar de abandonar el hábito para mejorar sus probabilidades de dejar de fumar.


¿Son realmente adictivos los cigarrillos?

Sí. La nicotina que contiene el humo de cigarrillo es lo que causa la adicción. La nicotina es una droga que resulta tan adictiva como la heroína y la cocaína:

Cuando se inhala en pequeñas cantidades, la nicotina produce sensaciones de placer que estimulan al fumador a fumar más. La nicotina actúa en la química del cerebro y el sistema nervioso central, afectando el estado de ánimo del fumador. Funciona como otras drogas adictivas al inundar los circuitos de la recompensa cerebral con dopamina (un mensajero químico). La nicotina también le provee un poco de adrenalina en una cantidad que no es suficiente como para darse cuenta, pero bastante como para acelerar su corazón y elevar su presión sanguínea.

La nicotina llega al cerebro en cuestión de segundos después de una bocanada, aunque sus efectos comienzan a disiparse en pocos minutos. A menudo, esto causa que el fumador encienda otro cigarrillo. Si el fumador no fuma de nuevo pronto, los síntomas de abstinencia atacan y empeoran con el pasar del tiempo.

Este típico fumador realiza alrededor de 10 bocanadas de cada cigarrillo. Una persona que fuma una cajetilla al día recibe alrededor de 200 “impactos” de nicotina cada día.

Los fumadores suelen volverse dependientes de la nicotina y experimentan síntomas físicos y emocionales (sicológicos) de abstinencia cuando dejan de fumar. Estos síntomas incluyen: irritabilidad, nerviosismo, dolor de cabeza, y trastornos del sueño. Sin embargo, el indicador verdadero de la adicción es que las personas aún fuman a pesar de que saben que el fumar es perjudicial para ellos, pues afecta sus vidas, su salud y sus familias de maneras no saludables. La mayoría de las personas que fuman quieren dejar el hábito.

Las investigaciones están también estudiando si existen otros químicos en el tabaco que ayuden a promover la adicción. En los cerebros de los animales, el humo del tabaco causa cambios químicos que no son explicados completamente por los efectos de la nicotina.



Preguntas acerca del hábito de fumar (1ra. Parte)


¿Qué hace la nicotina?

En altas dosis, la nicotina es un veneno que puede causarle la muerte a una persona al paralizar los músculos respiratorios. Los fumadores suelen inhalarla en pequeñas cantidades que el cuerpo puede descomponer y eliminar rápidamente. La primera dosis de nicotina hace que la persona se mantenga despierta y alerta, mientras que las dosis posteriores producen un efecto calmante y relajante.

La nicotina puede hacer que los nuevos fumadores, así como las personas que fuman regularmente, y que reciben una dosis excesiva de nicotina, se sientan mareados o con nauseas. Las palpitaciones del corazón en estado de reposo, en los jóvenes que fuman, aumentan de dos a tres latidos por minuto. Además, la nicotina reduce la temperatura de la piel y disminuye el flujo de sangre en las piernas y los pies. Es posible que la nicotina desempeñe una función importante en el aumento del riesgo de padecer de enfermedades del corazón y derrames cerebrales en el fumador.

Muchas personas tienen la errónea idea de que la nicotina es la sustancia en el tabaco que causa cáncer. Esta creencia puede causar que algunas personas eviten el uso de la terapia de reemplazo de nicotina al tratar de dejar de fumar. Aunque la nicotina es lo que hace (y mantiene) a las personas adictas al tabaco, otras sustancias en el tabaco son responsables de los efectos causantes de cáncer. Existe cierta evidencia preliminar basada en estudios de laboratorio que indica que la nicotina puede ayudar en el crecimiento de los tumores existentes. No obstante, todavía se desconoce si estos resultados aplican a las personas, por lo que se necesitan más investigaciones.


¿Por qué empiezan a fumar las personas?

La mayoría de la gente empieza a fumar durante la adolescencia, generalmente debido a la presión de grupo y la curiosidad. Las personas cuyos padres y amigos son fumadores tienen más probabilidades de comenzar a fumar que aquellas cuyos padres no fuman.

Los anuncios de la industria tabacalera, las ofertas especiales y otras actividades de promoción de sus productos son otra gran influencia en nuestra sociedad. La industria tabacalera gasta miles de millones de dólares cada año en la creación y mercadeo de anuncios que presentan el acto de fumar como algo emocionante, glamoroso y saludable para los adultos. A pesar del hecho de que los anuncios de marcas de productos de cigarrillo fueron prohibidos en las películas mediante el 1998 Tobacco Master Settlement Agreement, los cigarrillos aparecen en tres de cada cuatro taquillas de películas exitosas. Además, la marca real de los cigarrillos se puede identificar en una de tres películas. Los estudios demuestran que los jóvenes que ven a los actores fumando en las películas tienen una probabilidad mayor de comenzar a fumar.


¿Quiénes son los más propensos a volverse adictos?

Cualquier persona que empieza a fumar corre el riesgo de volverse adicto a la nicotina. Los estudios han comprobado que las personas que empiezan a fumar durante la adolescencia son más propensas a formar un hábito. Entre más joven sea la persona cuando comienza a fumar, mayor probabilidad existe que él o ella se vuelva adicto a la nicotina. Aproximadamente 90% de los fumadores adultos fumaron por primera vez a los 19 años o antes de esta edad.


¿Cuántas personas fuman cigarrillos?

Entre los estadounidenses adultos que fumaban cigarrillos se reportó una reducción de 42% en 1965 a 21% en 2006 (año en el que las más recientes cifras están disponibles). Aun así, más de 43 millones de adultos fumaron cigarrillos en 2007. Alrededor del 22% eran hombres fumadores mientras que el 17% eran mujeres. El nivel de educación parece estar asociado con las tasas de fumadores, pues los grupos que tienen un nivel mayor de educación presentan tasas más bajas de consumo de tabaco.


¿Es común el fumar entre los jóvenes?

Sí. El consumo de tabaco, incluyendo fumar cigarrillos, productos de uso oral e inhalar tabaco en polvo (rapé), es común entre los jóvenes en los Estados Unidos, según las encuestas más recientes del gobierno.

A pesar de la reducción en los años recientes, casi uno de tres estudiantes de escuela preparatoria (30%) del sexo masculino y más de una de cinco (21%) estudiantes del sexo femenino usó algún tipo de tabaco en 2007 durante el mes antes de la encuesta. Aproximadamente uno de cinco estudiantes (20%) fue considerado como fumador de cigarrillos. La mitad de estos estudiantes (aproximadamente 50%) reportaron que ellos han tratado de dejar de fumar durante el pasado año. El fumar puros (cigarros) también era común entre los estudiantes de escuela preparatoria (cerca del 14%).

Además, alrededor del 19% de los estudiantes de escuela secundaria usaron alguna forma de tabaco, siendo el cigarrillo la más común (6%).

El uso de tabaco es mayor entre los estudiantes del sexo masculino en todos los productos, excepto en los cigarrillos, para los cuales las cifras hoy día son casi iguales entre ambos sexos.

Otros problemas se han asociado con el fumar. Los estudios han mostrado que los estudiantes que fuman también tienen más probabilidad de usar otras drogas, involucrarse en peleas, portar armas, intentar suicidarse y participar en actividades sexuales de alto riesgo.


¿Qué es lo dañino del humo del cigarrillo?

El humo de cigarrillo es una mezcla compleja de químicos generados por la combustión (quema) del tabaco y de sus aditivos. El humo de cigarrillo contiene alquitrán, el cual está compuesto de más de 4,000 sustancias químicas, incluyendo más de 60 que se sabe causan cáncer. Algunas de estas sustancias causan enfermedades cardíacas y respiratorias que pueden resultar fatales. Usted se asombraría al saber cuáles son algunas de las sustancias químicas encontradas en el humo de cigarrillo:

Cianuro.
Benceno.
Formaldehído.
Metanol (alcohol de madera).
Acetileno (el combustible utilizado en las antorchas).
Amoníaco.

Además, el humo del cigarrillo contiene los gases venenosos: óxido de nitrógeno y monóxido de carbono. El ingrediente activo que produce el efecto que las personas buscan es la nicotina, una droga adictiva.


¿Causa cáncer el hábito de fumar?

Sí. El consumo de tabaco repreenta al menos 30% de todas las muertes por cáncer en los Estados Unidos. El hábito de fumar causa aproximadamente un 87% de las muertes por cáncer de pulmón. Además el fumar causa cáncer la laringe, la faringe, la boca, la laringe (garganta), el esófago, y la vejiga, y está asociado con el desarrollo de los cánceres del riñón, el páncreas, el cuello uterino, el estómago y algunos tipos de leucemia. Los cigarros, las pipas y los productos de tabaco de uso oral también causan cánceres. No existe una manera segura de usar tabaco.


Fuente: www.cancer.org



viernes, 26 de junio de 2009

Fitoterapia para combatir el tabaquismo


Desde la fitoterapia, que es una medicina alternativa que utiliza plantas que curan el organismo, existen plantas que pueden ayudarnos a dejar el mal hábito de fumar.

Valeriana: Gracias a sus propiedades sedantes ayuda a disminuir la irritabilidad del fumador y le permite dormir mejor, se debe consumir en infusiones antes de acostarse.

Ácoro: Esta planta hace que el humo del tabaco resulte poco agradable, masticar la raíz de ácoro seca ayudará a combatir este hábito tan dañino.

Ajo: Tiene capacidad antibiótica, frente a las infecciones producidas por los hongos y bacterias que frecuentemente padecen los fumadores; consumirlo crudo o en las comidas.

Menta: Preparar una tisana de menta y beberla cada vez que aparezcan las ganas de fumar.

Regaliz: Es ideal succionar un trozo de su raíz, cuando aparece el deseo de fumar, no solamente porque sustituye el hábito reflejo del cigarrillo, sino porque esta planta contiene principios que ayudan a desintoxicar el organismo y hacen que el gusto del tabaco resulte desagradable.


Fitoterapia para combatir el tabaquismo

En los períodos de abstinencia se recomienda:

Girasol: Comer semillas crudas detienen la necesidad compulsiva de fumar, que la persona experimenta durante el síndrome de abstinencia.

Manzanilla: Puede utilizarse para tratar vómitos que suelen aparecer cuando se deja de fumar, se puede beber en infusión dos veces al día.

Fuente: www.saluddiaria.com



miércoles, 24 de junio de 2009

Adicciones y trastornos adictivos



Los cigarrillos y las demás labores de tabaco son instrumentos para la administración de nicotina. Ésta, es el principal ingrediente psicoactivo que buscan los consumidores de tabaco. De hecho, la eliminación de la nicotina de los diversos preparados del tabaco evita su consumo regular y repetitivo.


Lo característico de toda dependencia --trastorno conductual en el que está disminuido el control sobre el consumo de una determinada sustancia-- es la existencia de una necesidad o compulsión hacia la toma periódica o continuada de esa sustancia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconsejó la sustitución del término adicción, por el concepto más preciso y con menores connotaciones negativas, dependencia. A pesar de esto, el término «adicción» (y «adicto») está muy arraigado y frecuentemente se utiliza de forma más o menos equivalente al de dependencia.

En la base de toda farmacodependencia coinciden siempre 3 constantes:

1. La existencia de un producto psicoactivo cuyos efectos se consideran merecedores de ser reexperimentados. Una sustancia es psicoactiva si altera alguna función del sistema nervioso central (SNC): si produce cambios perceptibles en el humor, en la cognición o en la conducta; no es necesario que altere la consciencia o que «coloque». La nicotina reúne plenamente estos criterios.

2. La instauración de un condicionamiento de tipo operante en el que el fármaco actúa como elemento reforzador: la conducta de autoadministración queda condicionada por sus consecuencias, es decir, por sus efectos, y tiende a perpetuarse. Con el tiempo la conducta va haciéndose menos voluntaria, con lo que disminuye --o incluso desaparece-- el control existente sobre ella.

3. La existencia de diversos estímulos que se presentan simultáneamente a la administración de la sustancia y que quedan asociados por un condicionamiento clásico a ella o a sus efectos.

Tipos de condicionamientos

Los deseos de consumir, habitualmente se suelen desencadenar por la presencia de estímulos, originalmente neutros, que por condicionamiento clásico--pavloviano-- han adquirido «un valor añadido», se han incentivado. Los estímulos asociados al consumo pueden ser externos (un cenicero, encender el ordenador, una canción, un anuncio) o internos (sensación de frustración, tristeza, ira, ganas de comer, etc.), y no están necesariamente relacionados con las propiedades farmacológicas de la sustancia.

De esta manera, los estímulos ambientales, la conducta de fumar y el reforzamiento de la nicotina ocurren juntos muchas veces al día, así, estos elementos quedan fuertemente asociados. El sabor, olor y vista de un cigarrillo, o el de un anuncio, los estímulos generalmente presentes al fumar (amigos que fuman, una llamada de teléfono, una taza de café, una indecisión, un enfado) y el ritual de obtener, manejar, encender y fumar el cigarrillo se vuelven estímulos que señalan (señalizan) el fumar y que, por sí mismos, pueden ser altamente agradables para el fumador. Igualmente, al intentar dejar de fumar, estos estímulos aumentan las probabilidades de recaída ya que señalan el fumar y pueden precipitar deseos intensos y urgentes (craving) de fumar.

Para que la conducta de autoadministración se instaure es necesario que la sustancia consumida tenga propiedades reforzadoras. El concepto reforzador (opuesto al de aversivo) se utiliza en psicología experimental para eludir el empleo de términos difícilmente objetivables, como necesidad, deseo o compulsión. Un estímulo es reforzador si su aplicación aumenta las posibilidades de que vuelva a ser aplicado; la conducta queda así reforzada por sus consecuencias: es un condicionamiento instrumental u operante. Si éste no existe, no hay conducta de búsqueda y, consecuentemente, no existe dependencia alguna.

Las sustancias con un alto poder reforzador en los modelos de autoadministración animal son muy adictivas en humanos. En este contexto «muy adictivo» no hace relación a la intensidad de la dependencia, que puede ser muy grande con cualquier sustancia, sino que hace relación al número de personas que, tras entrar en contacto con la sustancia, desarrollan una dependencia. Ésta es la gran diferencia que se observa en los humanos entre las sustancias que en los modelos de autoadministración animal son muy adictivas (heroína, cocaína, nicotina) y las que lo son poco (etanol, cannabis, éxtasis); mientras que la mayor parte de las personas pueden consumir, por ejemplo, bebidas alcohólicas con mayor o menor regularidad, más o menos intensamente, incluso emborrachándose a veces, sin convertirse en dependientes del alcohol, con la nicotina esto no parece ser posible, la mayor parte de los consumidores regulares --no todos-- son dependientes.

Al igual que en otras adicciones, los efectos biológicos aislados de la nicotina no son suficientes para generar una dependencia; en su desarrollo intervienen también las características de la persona y del entorno. De esta manera, la nicotina puede ser utilizada para paliar o compensar determinados déficit personales (como afrontamiento de situaciones generadoras de estrés o deficiencia de habilidades sociales) o realizar determinadas funciones sociales (incorporarse a determinado colectivo, aparentar ser mayor o independiente, etc.). Las funciones psicológicas y sociales atribuidas al tabaco varían mucho según las personas, los ambientes y las épocas; conocer qué aporta la sustancia adictiva a cada persona en concreto es especialmente relevante cara al tratamiento, al proceso de deshabituación.




Fuente: elsevier.es



lunes, 22 de junio de 2009

Dejar de Fumar: es un arte?



Es muy relevante conocer lo que fumar aporta a cada fumador.
Si no se realiza esto, es probable que el fumador desarrolle carencias o vacíos, o mecanismos alternativos deficientes,
que --en ambos casos-- pueden acabar precipitando la recaída.



Mecanismos de afrontamiento y de sustitución de conductas

Es característico de las sustancias adictivas reducir el número de mecanismos de afrontamiento a la realidad. Así, mientras que una persona no dependiente dispone de variados recursos --algunos de ellos peregrinos-- para enfrentarse a una situación de estrés, quien es dependiente sólo suele ser capaz de recurrir a la sustancia. Así, ante una situación generadora de estrés (o de incertidumbre o soledad, según sea el caso), algunos fumadores siempre acuden a la nicotina. Acostumbrados durante años a enfrentarse así al estrés (o a cualquier otro estado de ánimo negativo), han ido perdiendo u olvidando recursos que en el pasado utilizaban ante esas situaciones.

.-- Quien usa el tabaco como herramienta de afrontamiento de estados de ánimo negativos, debe desarrollar mecanismos alternativos para enfrentarse a los mismos, ya que éstos no van a desaparecer sólo por dejar de fumar. Cuando no se desarrollan mecanismos alternativos, se aguanta un cierto tiempo (más o menos prolongado), pero al final casi siempre llega una situación que desborda la ausencia de los muros de contención.

-- Cuando el tema del desarrollo de estrategias alternativas no es abordado, es posible que los fumadores desarrollen mecanismos de afrontamiento que produzcan beneficios a corto plazo, pero que pueden resultar perjudiciales a más largo plazo. Ejemplos de esto son: usar la comida para enfrentarse a las situaciones de nerviosismo (acaba siendo devastador), renunciar a salir con los amigos (puede ser útil sólo temporalmente), no buscar placeres alternativos en quienes consideran que fumar es su único placer (origina una sensación de frustración o de vacío notable). Los tests Russell, RAM, Baer y Lichtenstein, así como el Glover-Nilsson también sirven para analizar básicamente qué aporta o sustituye el tabaco.

Utilización de recursos para el cambio

Si tomamos en centa el perfil de problemas de 2 mujeres cocainómanas: una médico con una dependencia 7.0 y otra adolescente embarazada con dependencia 5.5, se podría pensar que a la médico le resultaría más difícil salir de la dependencia a la cocaína; sin embargo, cualquier persona que haya trabajado en drogodependencias sabe que no es así: la médico tiene mucho mejor pronóstico que la adolescente. Esto es así porque el pronóstico no depende sólo del grado de adicción, sino también y fundamentalmente de qué recursos tenga la persona para enfrentarse a la adicción, de su estabilidad psicológica y de sus habilidades personales y de con qué apoyos sociales cuente para abordar el cambio de conducta. Lo mismo ocurre en el tabaquismo. El grado de dependencia es importante, pero aún lo son más los recursos con los que cuenta el fumador. Una persona depresiva, o con problemas de alcohol, o en una situación laboral o afectiva inestable, o con todo su microambiente en contra, tiene más dificultad en conseguir la cesación del tabaquismo. Aún así, ésta no es imposible.

Por ello, es importante indagar y descubrir la amplia gama de recursos que toda persona dispone, con el fin de que el adicto pueda apoyarse en ellos para realizar el cambio de conducta. Aunque en los ejemplos citados resalta el efecto nocivo de las carencias, en la actividad profesional habitual tienen mayor relevancia los recursos y factores motivadores de cada persona. Éstos son muy variados, hay quien sólo cambia por alguno de sus hijos, otros por una apuesta, otros han realizado ímprobos esfuerzos en otros campos, o aguantado situaciones insoportables o se han acostumbrado a resistir otro tipo de impulsos. Se trata de averiguar los puntos fuertes de la manera de ser y actuar de cada persona.




Reestructuración cognitiva
La mayoría de quienes intentan dejar de fumar se muestran ambivalentes respecto a su consumo. Esto es lógico; dejar de fumar suele basarse habitualmente en argumentos de razón, y en las decisiones humanas hay muchos otros factores que influyen, además de argumentos racionales.

La ambivalencia --un querer sin querer-- de los fumadores puede tener muchas manifestaciones, desde «me gustaría fumar sólo uno cada día» hasta «simplemente le enciendo los cigarrillos a mi marido». En cualquier caso, suele presentar 2 características relevantes: por una parte, se manifiesta más cuanto menor es la motivación para el cambio. Como la motivación suele disminuir tras las primeras 4-6 semanas de tratamiento (cuando dejar de fumar sigue costando más o menos y los apoyos externos disminuyen), esto puede influir en la recaída. Por otro lado, la ambivalencia tiende a racionalizarse.

Dado que la decisión de dejar de fumar se basa en motivos primariamente racionales, cualquier intención de volver a fumar también suele buscar este mismo tipo de argumentos, justificaciones y/o engaños, con el fin --consciente o inconsciente-- de evitar una disonancia cognitiva. Por ello, es importante --sobre todo, tras unas semanas de abstinencia-- ayudar a los fumadores a percibir cuáles son sus posibles ideas erróneas, irracionales o desadaptativas, ayudarles a comprender que su percepción de la realidad del consumo o de la abstinencia está distorsionada.

Parte de la reestructuración cognitiva es identificar situaciones de riesgo, así como descubrir también aquellas decisiones irrelevantes o «minidecisiones» que pueden conducir a ellas. Otro aspecto es valorar adecuadamente el consumo, con la gratificación inmediata que produce, sin realizar un análisis neurótico de sus ventajas. Unido a esto se encuentra el (re)descubrimiento de otras actividades gratificantes (si no existieran). Un tercer aspecto hace relación a las ganas de fumar (si deberían desaparecer, si implican que va todo mal, si a veces son irresistibles, etc.), a las expectativas respecto al tratamiento (el terapeuta, la medicación o la psicoterapia «lo soluciona todo») o las influencias de las experiencias pasadas (como desesperanza aprendida).

Indudablemente, los aspectos más importantes de la reestructuración cognitiva se relacionan con la percepción de consumo controlado y el efecto de violación de la abstinencia.

El consumo controlado suele ser el sueño de casi todas las personas dependientes, también en tabaquismo. La experiencia muestra que, en la inmensa mayoría de los casos, la presencia de una dependencia previa impide la posibilidad de un consumo controlado. Es distinto si no existía dependencia previa. Es una de las principales causas de recaídas pasados varios meses de abstinencia. Muy frecuentemente, quien por primera vez lleva bastantes meses sin fumar realiza un consumo con la intención --a menudo, inconsciente-- de comprobar que ya se está «por encima» del tabaco. Aunque esto puede prevenirse informando a los pacientes, debe tenerse en cuenta que es muy humano no escarmentar en cabeza ajena, quedando la abstinencia definitiva para un intento posterior.

El efecto de violación de la abstinencia consiste en la valoración --junto con las respuestas emocionales asociadas-- que el paciente lleva a cabo de las circunstancias de su vuelta al consumo después de un tiempo de abstinencia. Tiene un componente de atribución subjetiva de la responsabilidad y otro de reacción afectiva que ocasiona. Es responsable del paso de la caída (slip) a la recaída (relapse). Junto a la idea de que no existen deseos irresistibles si se evitan las circunstancias resistibles, los fumadores deben tener claro que es muy importante evitar los consumos puntuales (caídas) y que una caída no implica una recaída.

Lo más difícil en el tratamiento de toda dependencia es conseguir cómo disminuir al máximo la posibilidad de consumos puntuales (que son efectivamente predictores de recaídas) y, simultáneamente, relativizar su potencial influencia en la recaída. Es prácticamente imposible realizar ambas cosas a la vez; por eso es un arte.


Fuente: elsevier.es



sábado, 20 de junio de 2009

Heather Crowe


El humo no diferencia entre quien fuma y quien no, simplemente mata a todos por igual.



En el 2002, Heather Crowe era una camarera de 57años de Ottawa, Canadá, que contrajo cáncer de pulmón después de haber trabajado 40 años en restaurantes y bares, a pesar de que nunca había fumado.

Cuando le diagnosticaron cáncer terminal de pulmón, causado por el humo de segunda mano según los especialistas médicos, Heather hizo una campaña para que su enfermedad fuera declarada un daño laboral. La Junta de Seguridad en el Lugar de Trabajo de la Compañía Aseguradora de Ontario apoyó su reclamo, el primero reconocido por enfermedad causada por humo en el lugar de trabajo. Con la declaración formal de que su cáncer era el resultado de las condiciones del lugar de trabajo, Heather defendió incansablemente a los trabajadores para que fueran protegidos del humo de segunda mano. Habló en reuniones de ayuntamientos de ciudades y pueblos, y con los propietarios de bares y restaurantes, líderes del gobierno, estudiantes y promotores del control de tabaco a lo largo y ancho de Canadá.

En cada reunión, Heather describía honesta y poderosamente su dura experiencia personal con el cáncer. Heather desafiaba a cada persona para asegurarse de ser ella la última persona en morir a causa del humo pasivo. Mientras trabajaba con promotores del control de tabaco, Heather contó su historia en publicidades y en películas, creando uno de los llamados más conmovedores y memorables para la creación de espacios libres de humo.

La historia personal de Heather y su sufrimiento tan real y tangible hicieron imposible que los responsables de la toma de decisiones negaran el impacto de la exposición al humo de segunda mano en los lugares de trabajo y les obligaron a tomar medidas.

Cuando Heather comenzó su campaña, menos del 5 por ciento de la población en Canadá vivía en comunidades con leyes que protegían a los trabajadores de la industria de la hospitalidad del humo de segunda mano. Para fines de 2006, más del 80 por ciento de la población de Canadá tenía esta protección, gracias en gran parte al coraje y determinación de Heather.




Heather Crowe falleció en el 2006.






Fuente: stopsmokingcampaigns.org



viernes, 19 de junio de 2009

¡Feliz Cumpleaños Nieta!



Te quiero mucho amiga


“Mucha gente entra y sale de tu vida a lo largo de los años.
Pero solo los verdaderos amigos dejan huellas en tu corazón”.



Jamás pensé que dejar de fumar aquí en la red de redes me traería tantas satisfacciones anexas, una de ellas fue haber conocido a muchas personas y haberme hecho de grandes amig@s. Una de ellas hoy está de cumpleaños y enfrento el gran reto de tratar de dibujar en tu rostro al menos una sonrisa, hoy escondo tras esta entrada el mejor regalo que puedo darte, uno que no se extinguirá con el paso de los años y que tu corazón te dirá que se te fue dado con afecto sincero, te la envío dentro de una cajita transparente, adornada con un sencillo lazo blanco, la acompaña una tarjeta que dice simplemente ¡Te quiero mucho amiga!
Feliz Cumpleaños Nieta, un abrazo inmenso, un gracias sincero por abrirme tu mundo y permitirme entrar, por acompañarme, una rosa roja tomada de un jardín no importa cual a orillas de un lago y un beso.

Ale







martes, 16 de junio de 2009

Fumar o no fumar, esa es la cuestión


Fumar o no fumar, esa es la cuestión. Un tema controvertido, pues el derecho de unos choca con el de los otros y se producen situaciones desagradables.



El tabaco, nadie puede discutirlo, es una sustancia nociva para la salud. Las personas adultas tenemos libertad para decidir qué hacer, teniendo toda la información; nadie nos obliga a fumar o no.

La entrada en vigor en España de la Ley 28/2005, del 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco, supuso establecer bastantes barreras a los fumadores.

Porque con la entrada en vigor de esta ley se prohibe terminantemente fumar en cualquier lugar, en los centros de trabajo. Esto obliga a hacerlo en la calle, quieran o no.

También dueños de bares y restaurantes de menos de 100 metros cuadrados tienen la potestad de decidir si el tabaco es bienvenido o no en sus locales. Su decisión tiene que estar claramente indicada en la entrada del local para avisar. En los establecimientos más grandes, estarán permitidas las salas de fumadores que no superen el 30% de la superficie o los 300 metros cuadrados, separando ambas zonas de fumadores y no fumadores.

Con la puesta en marcha de esta ley, se comienza a perseguir a los fumadores, poniéndoles más trabas a su libertad de poder fumar en cualquier parte. Está claro que los no fumadores no tienen por qué tragarse su humo contra su voluntad en estos sitios ya que se convierten en fumadores pasivos sin posibilidad de elegir.

Debemos ser realistas y saber convivir adecuadamente fumadores y no fumadores. Se suele dar la curiosa circunstancia de que los más radicales e impertinentes contra los fumadores suelen ser exfumadores. Es extraño, pues ellos han vivido ambas situaciones y no se entiende el por qué de su radicalidad.

Vamos camino de cumplir tres años de entrada en vigor de la ley y el cumplimiento de la misma se ha relajado mucho, con bastante tolerancia y permisividad, produciéndose miles de incumplimientos diarios a la prohibición de fumar que quedan impunes.




fumar o no fumar, esa es la cuestion



Teóricamente, en los lugares de trabajo no se puede fumar aunque puedo asegurar que se cumple a medias porque cuando no pilláis a un compañero fumando en el baño, es en las escaleras o en su despacho cuando nadie los ve; total, no pasa nada y ¿quién les va decir nada? No es cuestión de ser tolerantes o no sino que lo que importa es que se está incumpliendo una normativa que establece claro que no se puede fumar en los centros de trabajo. El que quiera fumar en el trabajo ya sabe lo que toca: salirse a la calle. Es más, si veis a alguien fumando en recinto de trabajo, debéis decirle que no se puede y que tendrá que salirse a al calle o apagarlo. Los no fumadores tenéis vuestros derechos a que en vuestro entorno laboral no tengáis los inconvenientes del humo del tabaco que es muy incomodo para los ojos, etc. a parte del olor que te deja en toda la ropa y de las patologías de salud que te puede provocar. Otra cosa es que los no fumadores decidan acompañar a los fumadores a la calle; es su elección y cada uno hace lo que quiere.

Muchos fumadores dicen al famoso mensaje de “el tabaco mata” que de algo tienen que morir. Ciertamente, todos nos moriremos, antes o después, sin embargo, cuanto más nos cuidemos, menos riesgo tendremos de sufrir enfermedades provocadas por sustancias nocivas.

En bares y restaurantes, hay bastante permisividad aunque últimamente se han puesto más severos porque si no lo hacen, las comunidades autónomas pueden imponer sanciones económicas a los establecimientos que no apliquen la normativa pertinente. Estas infracciones podrán ser leves (multas de hasta 600 euros), graves (entre 601 y 10.000 euros) y muy graves (de 10.001 a 600.000 euros). La cuantía se decidirá según “la capacidad económica del infractor, el riesgo generado para la salud, la repercusión social de la infracción, el beneficio que haya reportado al infractor la conducta sancionada y la previa comisión de una o más infracciones“.

En la empresa, también se debería controlar más el cumplimiento de la normativa e imponer sanciones a las que no las hagan cumplir. Se debería amonestar a los trabajadores que hagan caso omiso de la prohibición de fumar dentro de las instalaciones de trabajo. Las personas, una vez que vean que el hacerlo les provoca un perjuicio, cambiarán el chip rápidamente y no volverán a hacerlo. Siempre se dice que la mejor forma de aprender es cuando la consecuencia la sufre el bolsillo.

Debemos ser coherentes y responsables y cumplir las normas, que para eso están. Si pasamos este tipo de incumplimientos por alto, habrá consecuencias para el resto.

Además las empresas deben controlar los descansos que se producen entre sus trabajadores fumadores para ir a fumar haciéndoles ver que lo tienen que hacer en sus períodos de descanso a lo largo de la jornada y no en ratos. Si un empresario sumase el tiempo total invertido por alguna personas para fumar se echaría las manos a la cabeza porque al fin y al cabo estos son perdidas para ellos. No todas las personas son responsables y se quedan luego más rato por el tiempo de menos que trabajaron. Aunque son los menos, crean mal ejemplo que se puede pegar a sus compañeros responsables.

Así que cada uno de vosotros tenéis que hacer lo adecuado y amoldaros a lo que hay, adaptándoos como es lógico. Fumadores y no fumadores debemos convivir y tenemos que ser flexibles, sin molestar a la otra parte y respetando su derecho cumpliendo la normativa.

Fuente: www.ellibrepensador.com



domingo, 14 de junio de 2009

Características y mecanismos de las dependencias.



Para que exista dependencia de una sustancia tiene que haber:

--Una administración repetida. Los consumos puntuales no son dependencias, aunque pueden favorecer su génesis. Evidentemente, el primer consumo antecede a todos los demás; además, por ser una sustancia reforzadora, su administración aumenta las probabilidades de ser posteriormente administrada. En cualquier caso, por definición, toda dependencia implica un consumo repetido.

-- Un consumo por encima del deseado. No todo consumidor regular de una sustancia adictiva es dependiente; puede ser simplemente un consumidor regular (en nuestro medio esto se ve claramente con el consumo de alcohol). Dependencia implica dificultad en el control del consumo; por ello, mientras no existan dificultades en reducir o eliminar el consumo, ésta no se manifiesta. El consumo suele ser al principio totalmente voluntario (si no se tienen en cuenta las presiones sociales). A medida que se instaura la dependencia, el consumo pasa a ser regular y el sujeto fracasa reiteradamente en el intento de cesar o reducirlo.

Una dependencia no es un fenómeno todo o nada, es un síndrome que presenta diversos grados: se es más o menos dependiente en virtud de la mayor o menor dificultad para restringir el consumo; por ello, no siempre es fácil delimitar la frontera entre un consumo periódico, regular o frecuente y una dependencia.

El grado de dependencia presenta una enorme variabilidad interindividual. Hay personas que consumen labores de tabaco con moderación o de forma ocasional o social, hay otras en cambio que, tras un período de consumo, se convierten en consumidores compulsivos, con gran dificultad para abandonarlo. El grado de dependencia puede variar también a lo largo de la historia personal de cada consumidor.


Dependencia del tabaco (de la nicotina)

No todos los fumadores son dependientes de la nicotina, algunos son simples consumidores regulares que, cuando lo deseen, pueden abandonar su consumo fácilmente. Sin embargo, esto no es lo que ocurre a la mayor parte de los fumadores; poco después de intentar reducir o eliminar el consumo de tabaco, la mayoría de ellos vuelve a sus niveles habituales de consumo. La nicotina es la sustancia responsable de la dependencia que ocasiona el tabaco; en ocasiones se habla de dependencia del tabaco porque la dependencia se instaura con relación a labores de tabaco concretas, a cuyas propiedades y características se asocia el consumo. El grado de dependencia que produce la nicotina es variable, y depende por una parte del producto que se consuma y por otra de la relación que se establezca entre la persona y el tabaco.

dependencias

Labor de tabaco consumida

En los cigarros puros y tabacos de pipa, de carácter alcalino, la nicotina se absorbe por la cavidad orofaríngea sin necesidad de tragar el humo; en los cigarrillos, el humo --más ácido-- debe ser inhalado y la nicotina se absorbe sobre todo en pulmón. Por ello:

-- Toxicidad general: En las preparaciones alcalinas, al absorberse mejor, la acción irritante local de la nicotina es también mayor, por lo que las concentraciones sanguíneas de nicotina son habitualmente menores en los fumadores de puros y pipas. Esto explica que en ellos el tabaco produzca una mayor toxicidad local y menor toxicidad general que en los fumadores de cigarrillos.

-- Adicción: La absorción a través de la vía pulmonar es muy rápida, de los alvéolos pulmonares pasa a circulación pulmonar, corazón izquierdo y de ahí al resto del organismo. De hecho, por vía inhalatoria la nicotina --y cualquier sustancia que resista la combustión-- alcanza el cerebro más rápidamente incluso que por vía intravenosa (8-10 frente a 12-15 segundos). Por un principio general farmacocinético, a igualdad de dosis, cuanto más rápida es la absorción de una sustancia, mayores son las concentraciones plasmáticas que se alcanzan y también más rápida es la subida y la caída de estas concentraciones. Por ello, con los cigarrillos se alcanzan nicotinemias mayores, más rápidas y más breves que las que se alcanzan con puros y pipas. Como la adicción depende directamente de lo rápido que se produzcan las acciones centrales y de lo intensas que éstas sean, la inhalatoria es una vía particularmente adictiva. Esto también explica por qué los cigarrillos son más adictivos que los cigarros puros y que el tabaco de pipa, y que a su vez éstos sean más adictivos que otras formas de consumir tabaco, como el mascar. Por su potencial adictivo, los cigarrillos son a los puros o pipas como el crack es al clorhidrato de cocaína que se esnifa, o como la heroína es a la morfina, que es menos liposoluble.


Fuente: elsevier.es



jueves, 11 de junio de 2009

Relación fumador - tabaco - nicotina.



La mayor parte de los fumadores son dependientes de la nicotina o, en un sentido más amplio, de la labor de tabaco que consumen. Por ello, cualquier intento de cesación del tabaquismo requiere fundamentalmente un abordaje de éste como una adicción.




Cada calada produce un efecto cerebral discernible --que puede ser asociado-- unos 10 segundos después. A 10 caladas por cigarrillo, un fumador de un paquete diario tiene la posibilidad de reforzar su hábito en unas 70.000 veces al año. El momento, lugar, situación, circunstancias y condiciones de preparación pueden quedar así íntimamente asociados con los efectos de la nicotina. Cada fumador tiene su propia historia y los efectos psicoactivos de la nicotina pueden ser utilizados con diversos fines: afrontamiento de situaciones de estrés o incertidumbre, como recurso para engañar el hambre, como herramienta para relacionarse con otras personas, para buscar concentración en el trabajo, para aliviar el malestar de los síntomas de deprivación, etc. Conocer qué aporta el tabaco a cada fumador es una de las claves de la prevención de recaídas y, por tanto, una herramienta básica para realizar un tratamiento adecuado; si no se hace (lo cual frecuentemente puede ocurrir cuando se abandona el tabaco por sí mismo), casi siempre se está en una situación más vulnerable, en la que el riesgo de recaída es mucho más elevado.

La nicotina se encuentra entre las sustancias más adictivas conocidas. Esto viene refrendado por los siguientes hechos:

a) presenta alta adictividad en los modelos animales de administración;
b) quienes buscan tratamiento por su adicción a la heroína, cocaína o al alcohol afirman que dejar de fumar les resulta al menos tan difícil como abandonar su droga problema;
c) tras levantarse, uno de cada 6 fumadores enciende su primer cigarrillo antes de que transcurran 5 min, y la mitad antes de la media hora;
d) un 50% de los fumadores nunca ha permanecido 7 o más días sin fumar en los últimos 5 años y un 30% no lo ha estado nunca;
e) los fumadores suelen mostrar patrones típicos de consumo;
f) pese a sus deseos e intentos por abandonar el tabaco, sólo la mitad de aquellos que han sido fumadores regulares se convierten en ex fumadores.

Muchos grandes fumadores se comportan --inconscientemente-- como si estuvieran intentando ajustar su concentración de nicotina dentro de límites relativamente estrechos. Cuando se les da cigarrillos con un elevado contenido de nicotina, ellos reducen el número fumado y alteran sus patrones habituales, alcanzando así concentraciones plasmáticas de nicotina sólo algo superiores a las que están acostumbrados. Lo contrario también se observa.

Propiedades reforzadoras de la nicotina

En la actualidad está fuera de discusión el potencial adictivo de la nicotina, sus propiedades reforzadoras. Éstas pueden ser debidas a:

-- Al igual que otras sustancias adictivas y la aplicación de estímulos novedosos y/o relevantes, la nicotina aumenta la concentración de dopamina extracelular en el núcleo accumbens. Aunque esta acción reforzadora primaria es debida a la estimulación de receptores nicotínicos, parte de la acción reforzadora puede deberse a una desensibilización de los receptores nicotínicos.

-- Los fumadores que reciben 1-2 mg de nicotina intravenosa (i.v.) definen los efectos como placenteros; en escalas ideadas para medir efectos euforizantes, la nicotina presenta puntuaciones elevadas, aunque no tanto como la morfina y la anfetamina, por ejemplo.

-- Fumar produce, en fumadores, un alivio inmediato de la sintomatología de abstinencia, sea ésta sutil o florida. Esto puede ejercer una notable influencia reforzadora, ya que libera de una situación desagradable (reforzamiento negativo). Si bien en bastantes personas este factor carece de importancia, en muchas otras puede tener una considerable importancia y los síntomas de abstinencia, algunos de los cuales duran bastante, pueden contribuir a la dificultad del abandono. La reversión de síntomas de abstinencia (especialmente detectables al levantarse por la mañana tras el período nocturno de deprivación) puede también contribuir a varios de los efectos positivos que los fumadores suelen atribuir al tabaco, como ayuda a despejarse y a concentrarse, a la relajación y a la mejora de la atención, sobre todo al realizar tareas repetitivas.

-- Otros efectos de la nicotina (o de algún otro compuesto del tabaco) pueden actuar como reforzadores: activación y facilitación de la memoria o de la atención, disminución de la irritabilidad o del estrés, modulación del estado anímico, así como su capacidad de alterar el apetito y suprimir el aumento de peso.

-- Además, la adicción de la nicotina depende de la cantidad y de la vía por la que se consuma. Como se ha descrito, la vía inhalatoria es la forma de administración de nicotina más adictiva. La alcalinización de los cigarrillos (p. ej., con amoniaco) facilita la biodisponibilidad de la nicotina --base débil-- haciéndola más adictiva a igualdad de dosis.

-- Por otro lado, un estado de ánimo deprimido (trastorno distímico o afectivo) se asocia con la presencia de dependencia a la nicotina. La depresión aumenta significativamente durante la abstinencia de nicotina y es citada como una de las razones para las recaídas

¿Es la nicotina más adictiva que la heroína o la cocaína?

Quienes buscan tratamiento por su adicción a la heroína, la cocaína o al alcohol afirman que dejar de fumar les resulta al menos tan difícil como abandonar su droga problema. ¿Significa esto que la nicotina es más adictiva que la heroína o la cocaína? No exactamente.

En modelos animales se ve que la nicotina es muy adictiva, pero no más que la cocaína o la heroína. La percepción de la dificultad del abandono del tabaco probablemente sea debida a:

-- Un peor balance costes-beneficios. Aunque la dificultad fuera la misma para abandonar una adicción, quienes se ven obligados a dejar la heroína o el alcohol, perciben unos beneficios en su mejora de calidad de vida, que rara vez obtienen cuando intentan dejar el tabaco; por ello, a menores beneficios, un mismo esfuerzo (o un esfuerzo incluso menor) se hace más costoso.

-- Al condicionamiento universal del craving. En otras adicciones los estímulos asociados al consumo no suelen ser omnipresentes; suele ser necesario cambiar algunas circunstancias o estilos de vida, pero no siempre todo; en el caso del tabaco prácticamente todas las circunstancias de la vida de un fumador están condicionadas al consumo (el trabajo, el descanso, la diversión, las relaciones..., lo siguen haciendo los amigos o familiares, se ve en la calle, en las películas, en los bares...). Esto hace que el decondicionamiento de los estímulos pueda percibirse --y ser-- como más costoso.

-- En tabaco raramente se toca fondo. Los fumadores suelen intentar dejarlo por motivos más o menos racionales, por mayores o menores presiones, pero pocas veces lo hacen por «haber tocado fondo». Esto hace que la motivación para perseverar en el intento sea menor o que pueda disminuir más fácilmente ante las dificultades.

Consecuentemente, aunque la nicotina es altamente adictiva --y probablemente lo sea tanto como otras sustancias-- no es exacto decir que la nicotina es más adictiva que la heroína o la cocaína.



Importante no olvidar:

Considerar el tabaquismo como una adicción implica ser consciente de que es un proceso crónico del que forman parte las recaídas. También implica valorar la importancia que tienen los diversos estímulos --internos y externos-- que a lo largo de los años han ido asociándose al consumo, así como reconocer el posible valor adaptativo que para cada fumador tiene su conducta y de qué herramientas dispone para conseguir el cambio de conducta.

Gran parte de los fracasos en cesación del tabaquismo, más que de un uso inadecuado de la medicación, derivan de la falta de profundización práctica en el componente adictivo del tabaquismo.


Fuente: elsevier.es



miércoles, 10 de junio de 2009

«Tú sufrirás por el tabaco, pero tu familia lo hará aún más»


Tres laringectomizados hablan de la nueva ley antitabaco a partir de sus propias experiencias. «Cuando te operan, tu vida empieza de cero. Tienes que volver a aprender a hablar»



La clase tiene lugar en la Asociación de Laringectomizados de Gipuzkoa (Aslagui), situada en el Instituto Oncológico de Donostia. Los alumnos superan los sesenta años y se juntan en grupos de cuatro personas. La asignatura es única: volver a aprender a hablar. Todos son víctimas del tabaco, y del cáncer de laringe. «Todos hemos empezado la vida de cero», admiten. Si hay alguien que puede ofrecer su experiencia a la hora de aportar una nueva opinión sobre la ley antitabaco son ellos. Del grupo, Juan, Vicente y Félix se animan a contar quiénes eran y quiénes son. Recuerdan cuándo empezaron a fumar, los paquetes que se fumaban, y el dramático día en que «algunos quisimos morir» cuando les dijeron que padecían cáncer de laringe. «Nos vaciaron por dentro», confiesan. Juan, Vicente y Félix hablan de vida y de muerte, de momentos dramáticos, pero también de esperanza, de familias destrozadas y de familias que empiezan otra vez a conocerse. Son tres vidas, tres historias y un enemigo común: el tabaco.



Tú sufrirás por el tabaco, pero tu familia lo hará aún más

De izquierda a derecha, Vicente Bergara, Juan Arranz y Félix Aso, en la Asociación de Laringectomizados de Gipuzkoa, que tiene su sede en el Instituto Oncológico de Donostia. [AYGÜES]




FÉLIX ASO

«Un día, de repente, me quedé sin poder hablar»

«Continuamente se habla de los males del tabaco, pero la gente sigue fumando. Resulta increíble ver la reacción de la gente cuando les dicen que tienen cáncer. Todos hablamos mucho, pero cuando te toca a ti...». Félix Aso (Errenteria, 1948) pregunta si se le entiende bien. Pero Félix, tras años de esfuerzo, ha aprendido a hablar con claridad. Su nueva voz, tras la laringectomía que le realizaron en 1991, resulta fina y suave. Su nueva voz transmite tranquilidad. «Hay mucha gente que cuando entro en un bar y ve que me han operado, tira el cigarro al instante. Pero, ojo, otros muchos no», señala.

Casado y con un hijo, Félix trabajó durante muchos años de impresor. Ahora enseña a hablar a decenas de personas que han sido operadas de cáncer de laringe. En Aslagui hablan de todo y, por supuesto, hablan de la ley antitabaco, a favor de la cual las asociaciones de laringectomizados de España han trabajado durante años. «Es un paso adelante, pero es una ley que se ha quedado a medias. No tiene sentido que se deje fumar en bares de menos de 100 metros cuadrados. Deberían haber prohibido hacerlo en todos los bares. De hecho, al final, el 99% de los bares permite que se fume. De todas formas, habría que luchar contra las tabaqueras, no contra el consumidor», apunta.

A los quince años. Esa fue la edad a la que comenzó este impresor de Errenteria a fumar. «Entonces no estaba mal visto, ni te advertían de que era malo. Donde más fumé fue en la mili. Yo cumplí el servicio en la cantina y allí fumaba dos paquetes al día. No hacíamos mucho más. Desde que acabé la mili seguí con mis dos cajetillas».

Félix siguió con sus dos paquetes diarios hasta que un día se quedó literalmente sin habla. «Tenía 38 años y salí una tarde a tomar algo. De repente, no podía hablar. Lo intentaba pero no articulaba palabra. Fui al otorrino y a más médicos y me dijeron que tenía un tumor. Así que me operaron. Cuatro años después me dijeron que se había vuelto a reproducir. Entonces fue cuando me vaciaron. Me extirparon la laringe. Aquello no se puede explicar. Empecé de cero».

Cuando se compara el alcohol con el tabaco, se suele recurrir, a modo de atajo, al tópico de que el tabaco daña a los demás, mientras que el alcohol sólo mata al alcohólico. Pero Félix cree que hay una tercera víctima del tabaco que sufre aún más que el fumador: la familia. «Ellos lo pasan peor que el paciente. Tú sufrirás por el tabaco, pero tu familia lo hará aún más. Incluso cuando estás en la cama del hospital, antes de operarte, tienes que tranquilizarles».



JUAN ARRANZ

«Es triste que los enfermeros salgan a fumar al pasillo»

Juan Arranz (Donostia, 1939) fue operado de cáncer de laringe el mismo año que el errenteriarra Félix Aso, en 1991. Esa fue la fecha del cambio. La fecha en la que Juan empezó «una nueva vida». «Pero yo no era muy fumador. Comencé a los 13 años y fumaba un paquete diario», recuerda. «Era algo normal. Nadie te decía que era perjudicial. De pequeño fumabas a escondidas, pero no pensabas lo malo que podía llegar a ser. Cómo es posible que un producto que viene precintado contenga sustancias tan malignas», se pregunta.

Como presidente de la Asociación de Laringectomizados de Gipuzkoa, Juan Arranz remarca que «los laringectomizados hemos sido los que más hemos luchado contra el tabaco. Hemos combatido a las tabaqueras y al Estado, quien en 2003 recaudó en impuestos por tabaco 7.000 millones. De hecho, la demanda que pusimos contra las tabaqueras está en el Tribunal de Estrasburgo».

Aunque considera «estupenda» la ley antitabaco, cree que en este país «no se le va a hacer ni caso. No es de recibo que en un bar de fumadores se vea a madres dando la papilla a su hijo con una mano y en la otra sostengan el cigarro. No hay derecho».

Juan Arranz lo tiene claro. «Para concienciar a la gente, una imagen vale más que mil palabras. Al día se diagnostican 50 casos de cáncer de pulmón a mujeres de 45 años. Eso es lo que habría que mostrar en imágenes en la televisión y en la prensa. ¿Qué es lo que va a pasar con sus hijos? Habría que insertar en las cajetillas imágenes aún más impactantes», señala Juan, que se levanta para mostrar en varias diapositivas un pulmón enfermo –negro– y otro sano. Juan Arranz, cocinero de profesión aunque ya jubilado, frunce el ceño. Su tono adquiere un cariz más melancólico cuando afirma «lo triste que es ver cómo los enfermeros que atienden a enfermos de cáncer salen a fumar al pasillo».

El presidente de Aslagui refuerza sus posiciones de alerta con datos. «Un joven de 18 a 24 años que fuma dos paquetes al día habrá sido intervenido o habrá fallecido antes de los 55 años». Arranz recuerda a muchos amigos suyos que han sido víctimas del tabaco. «En la asociación hemos visto morir a muchos compañeros a los que les habíamos enseñado a hablar. El laringectomizado debe tener mucho cuidado con el aire y los fríos. Hacemos vida normal pero tenemos un 20% más de probabilidades de padecer otro cáncer».

Tras recibir la embestida del tabaco, Juan Arranz subraya que «mucha gente que se somete a una laringectomía sufre unas depresiones terribles. La gente sale de la operación y muchos nos dicen que quieren morir. Afortunadamente, luego ven a gente que ha aprendido a hablar tras ser operados y se animan».

Mientras recuerda cómo vivió los días tras ser operado y subraya las clases que se imparten en Aslagui, Arranz critica la falta de logopedas. «En nuestra asociación hemos dado clases a logopedas, que luego se han marchado a dar clases a Baleares, Cataluña e incluso, a Ceuta».



VICENTE BERGARA

«Habría que indicar el veneno que añaden al tabaco»

«Indicar en la cajetilla todas las sustancias que le añaden al tabaco». Esa sería una de las primeras medidas que tomaría Vicente Bergara (Lasarte-Oria, 1944) para luchar contra la adicción. «Amoníaco... Quizá, la gente cogería así más miedo al tabaco», señala Bergara. Operado en 1994, casado y con dos hijos, Vicente Bergara compara a los fumadores de Occidente con los de Oriente. «En la India un niño de nueve años que empieza a fumar puede vivir hasta los 90 años. Y eso se debe a que a sus cigarros no les añaden tanto veneno».

Al igual que sus dos compañeros en Aslagui, Vicente también cree que la ley antitabaco se ha quedado «a medias. Yo, además, creo que si se mostraran más a menudo imágenes de un pulmón sano y de otro enfermo, la gente se lo pensaría dos veces antes de encender un pitillo».

Pero Vicente Bergara se aleja del prototipo de fumador empedernido al que a nadie le coge de sorpresa que haya contraído un cáncer de laringe. «Yo hice la mili en África, y allí sí que fumábamos, porque teníamos todo el tiempo del mundo para ello. Ya desde niño había empezado a fumar. Incluso cuando trabajábamos en el golf de Cádiz les quitábamos tabaco a los golfistas. Pero cuando regresé del servicio militar apenas fumaba en casa. Solía encender un pitillo al mediodía y otro a la noche».

Aprendiz de tornero desde los 14 a los 23 años, trabajador de Michelín en Lasarte y encargado de almacén de maderas en Urnieta, Vicente Bergara esboza una leve sonrisa melancólica cuando recuerda su operación de laringe. «Tuve que animar a mi familia. Se derrumbaron. Subí del quirófano a la habitación. Tenía el cuello hinchado y ya no hablaba. Es algo muy fuerte».

Bergara lamenta los efectos que puede causar en la gente una laringectomía debida al consumo de tabaco. «Hay gente a la que se le ha operado y se ha quedado en casa apalancada, sin querer salir porque le da apuro. Yo he ido a casa de algunas de estas personas para animarles a aprender a hablar».


Fuente: www.drogomedia.com(.pdf)



domingo, 7 de junio de 2009

Disfrutando un cigarrillo o inhalando radiación?



Encendemos un cigarrillo, aspiramos y en 7 segundos el cerebro recibe la sensación de placer que buscaba. Y el cuerpo? También recibe algo.. una dosis de sustancia radioactiva: Polonio 210.



Cuando las autoridades descubrieron que el ex espía Alexander Litvinenko había sido envenenado por Polonio 210, hubo un grupo de personas en particular que se horrorizó: la industria tabacalera. Esta industria sabe a conciencia, al menos desde los ’60, que los cigarrillos contienen niveles significativos de Polonio.

Cómo el Polonio llega exactamente al tabaco, no se sabe a ciencia cierta, pero el uranio, componente natural existente en la tierra, es absorbido selectivamente por la planta de tabaco donde se convierte en polonio radioactivo. Los fertilizantes, alto en fosfatos, pueden empeorar el problema, ya que el uranio tiende a asociarse con los fosfatos. En 1975, los científicos de Philip Morris, se preguntaban si la longevidad de los cultivadores del tabaco en el Cáucaso, se debía a que ellos evitaban los fertilizantes fosfatados. Cuánto polonio hay en el tabaco? En 1968, la American Tobacco Company, comenzó una investigación secreta para averiguarlo. Usando técnicas de precisión analíticas, los investigadores encontraron que los fumadores inhalan un promedio de .04 picocuries de polonio 210 por cigarrillo. La compañía también encontró que los filtros que debían atrapar el isotopo no eran efectivos.

Una trillonésima parte de un curie (unidad de radiación llamada así, por sus descubridores Marie y Pierre Curie) puede parecer muy poco, pero recordemos que estamos hablando de un poderoso radionucleido descargando partículas alfa – el más peligroso que produce cáncer de pulmón - a un nivel aun más alto que el plutonio usado en las bombas lanzada en Nagasaki. El Polonio 210 tiene un promedio de vida de 138 días, hecho que lo hace miles de veces más radioactivo que el combustible nuclear usado en las bombas atómicas anteriores.

También debemos recordar que las personas fuman muchos cigarrillos, – unos 5.7 trillones cada año en todo el mundo – suficientes para hacer una cadena de ida y vuelta desde la Tierra hasta el Sol, incluyendo unos viajes secundarios a Marte. Si .04 picocuries de polonio son inhalados con cada cigarrillo, cerca de una cuarta parte de un curie de uno de los venenos mas radioactivos del mundo es inhalada junto con el alquitrán, la nicotina y el cianuro de todos los cigarrillos del mundo fumados cada año. Cajetilla y media dan a los fumadores el equivalente a unas 300 radiografías de tórax. Por lo tanto, es realmente correcto decir, como lo afirmó la Agencia Británica de Protección de la Salud, que el riesgo de exposición a esta substancia es bajo? Esa declaración podría ser cierta, por el suministro particular usado para envenenar al ex espía Litvinenko, pero consideremos también lo siguiente: Los fumadores londinenses (y los londinenses expuestos al humo de segunda mano), tomados en grupo, probablemente inhalen mas polonio 210 en un día cualquiera, que el ingerido por el ex espía con su sushi.

Nadie sabe cuánta gente puede morir por el polonio del tabaco. Hay cientos de productos químicos toxicos en el humo del cigarrillo y es difícil saber el daño de uno comparado con el otro y el efecto interactivo puede ser diabólico. En cierto sentido, eso realmente no importa. Sacar una toxina significa incrementar otra – la denominación light no parece ser menos peligrosa -. Lo que algunos expertos discuten es la magnitud del peligro: la Organización Mundial de la Salud estima que 10 millones de personas morirán en el 2020 por causa del tabaco – un tercio de estos en China. El cigarrillo, que arrebata unas 100 millones de vidas en el siglo XX, podría arrebatar cerca de 1000 millones en el siglo XXI.

A la industria del tabaco por supuesto, no le gusta la atención prestada a los venenos exóticos del humo del tabaco. Arsénico, cianuro y nicotina, suficientemente malos, pero radiación? A medida que la gente aprende más sobre los secretos ocultos en la “hoja dorada”, puede ser más difícil para la industria del tabaco alinearse con caramelos y café – y más difícil aun, mantener, como lo escuchamos a menudo en los litigios, que los daños del tabaco han sido de “conocimiento común” desde hace mucho tiempo.

Sospechamos que incluso algunos de los fumadores mas ilustrados, se sorprenderá al saber que el humo del cigarrillo es radioactivo y que esos extraños temores desbordados por el envenenamiento de un hombre de la K.G.B. pueden ser una pequeña colina ante nuestra real y gran montaña de cáncer.

Robert N. Proctor
(profesor de historia de ciencias de la Universidad de Stanford)



Nota 1: Mientras que el radón desaparece, sus productos derivados cargados electrónicamente (incluyendo Polonio 210) se unen a las partículas de polvo, los cuales se adhieren a los pelos pegajosos en la parte inferior de las hojas del tabaco. Esto deja un depósito de polonio radiactivo y plomo en las hojas. Estas partículas, incluyendo polonio, emiten radiación. Fumar 2 paquetes de tabaco al día implica recibir dosis de hasta 1,300 milirem. En comparación, un ciudadano medio de estados unidos inhala una cantidad de 200 milirem por año. El polonio es soluble, con lo cual circula por todo el cuerpo hasta llegar a la célula más remota. La prueba es que el polonio 210 puede ser encontrado en el organismo mediante un análisis de sangre u orina. El polonio causa daños genéticos, cáncer, úlcera de estómago, leucemia y otras enfermedades cardiovasculares.

Nota 2: C. Everett Koop, un general retirado, asegura que la causa del cáncer de pulmón no se deriva del alquitrán en el tabaco sino en un 90% de la radiación del polonio. El centro americano para el control de epidemias añade: “Los ciudadanos americanos reciben del tabaco una contaminación mucha más alta que de cualquier otra fuente.” El 30% de todas las muertes de cáncer son relacionados con el tabaco. Aún así, el centro nacional para el cáncer no gasta ningún centavo de los 500 millones anuales para investigar más a fondo la relación entre el polonio 210 y las muertes por cáncer. Seguramente para no asustar a la población.