Dejar de Fumar es algo mas que NO encender un cigarrillo.. Dejar de Fumar es una Opción de Vida.. Dejar de fumar es un acto de respeto hacia nuestro cuerpo.. Dejar de fumar es volver a tener el control de nuestros impulsos y en definitiva... de nuestra vida



GRACIAS, NO FUMO


¿FUMADORES PASIVOS?




Radialistas Apasionadas y apasionados


jueves 30 de abril de 2009

Tabaco: factor de riesgo ante el virus A (H1N1) - gripe porcina -.



Las autoridades recomiendan no fumar en sitios cerrados,
ni dentro de casa.
El humo disminuye las defensas y vuelve a las personas más susceptibles de padecer infecciones.




El humo de tabaco disminuye las defensas del tracto respiratorio y hace a las personas más susceptibles de padecer infecciones en vías respiratorias, incluyendo la influenza porcina, advirtieron organizaciones de salud. Una de las medidas recomendadas por la Secretaría de Salud para prevenir el riesgo de contagio es abstenerse de fumar en espacios cerrados y cerca de niños, ancianos o enfermos, tanto en espacios públicos como dentro de casa.

"Está científicamente comprobado que el humo del tabaco inhalado por el fumador y la gente expuesta, disminuye los mecanismos de defensa en el tracto respiratorio, lo que hace que se eleve la susceptibilidad a contraer infecciones respiratorias, incluyendo la del virus de la influenza porcina", dijo en un comunicado la Fundación Interamericana del Corazón (FIC).

La Organización Mundial de la Salud elevó este miércoles 29 de Abril, a nivel 5 su alerta por el brote de la influenza porcina, que en México habría matado a más de 150 personas, y cuyo virus se ha esparcido a más de una decena de países en el mundo. La fase 5 de la OMS indica que la transmisión del nuevo virus entre humanos es sostenida, y la organización advirtió a los gobiernos que pongan a andar sus programas contra la posibilidad cada vez más inminente de una pandemia.

"En estos momentos la gente debe ser sumamente consciente y sensible para evitar fumar, no nada más en restaurantes y bares cuando re-abran, sino es de vital importancia que la gente no fume dentro de sus casas" recomendó Sonia Meza, coordinadora de Iniciativas para el Control del Tabaco de la FIC y médico con especialización en neumonología.



Las autoridades sanitarias han recomendado lavar constantemente las manos con jabón líquido, abstenerse de acudir a lugares concurridos y toser en un pañuelo para evitar el contagio entre personas.

Los establecimientos de comida en la capital mexicana fueron cerrados desde ayer y sólo se permite ofrecer servicio "para llevar" a casa, con el fin de evitar mayores contagios.

Según los datos de las autoridades, unas 2,498 personas en México han padecido síntomas que podrían estar relacionados con la influenza porcina. Hasta ahora sólo 26 casos han sido confirmados, y siete muertes se han atribuido con certeza al nuevo virus.


Fuente: www.cnnexpansion.com



martes 28 de abril de 2009

El hábito del tabaco es cada vez más habitual en el sexo femenino


Cada vez hay más mujeres fumadoras. Desde que la mujer se ha incorporado al mundo laboral, el hábito del tabaco es cada vez más habitual en el sexo femenino. También son más asiduas a las consultas de los expertos por complicaciones derivadas del consumo del cigarrillo. La EPOC es una consecuencia.



Existen estudios o encuestas para determinar la prevalencia del tabaco en la población femenina que es la que hasta la fecha llevaba mayor progresión. Gracias a las campañas actuales en los últimos años se ha frenado este crecimiento y ahora no sólo se estanca el consumo, sino que incluso se vislumbra una disminución en el consumo de tabaco.

Los últimos datos hablan de este final de ciclo en el hábito del tabaco en mujeres de menos de 45 años, aunque también se refleja que en ningún caso y pese a las mujeres que fuman, más o menos un 29% de ellas, no se trata de los niveles epidémicos que llegaron a darse en la población masculina.




La concienciación de las personas respecto al perjuicio que causa el tabaco a nivel de la salud, junto a las campañas hechas en los medios, la ley del tabaco del 2006, y la percepción de que alguien del entorno ha padecido alguna enfermedad grave por culpa del tabaco, hace que esta lucha por no fumar arraigue en la población joven.

Existe un perfil de mujer fumadora que es la de menor de 40 años, con un nivel socio económico medio, ya no es propio de las clases altas, y tienen un consumo medio de 14 ó 15 cigarrillos de tabaco rubio, con un consumo escalonado durante las horas del día, y en muchos casos son mujeres que han intentado dejar de fumar en alguna ocasión, y que aunque lo consiguen en ciertos casos, especialmente si se quedan embarazadas, no siempre logran abandonar el habito.

El tabaco es malo para muchas cosas en la escena de la salud, pero en la mujer en edad reproductiva, afecta especialmente en su fertilidad, teniendo problemas para quedarse embarazada, y una vez están en período de gestación, hay efectos que van desde placenta previa, nacimientos prematuros, nacimientos con bajo peso y otras complicaciones.

Los chicles es un de las medidas más populares como sustitutivos de la nicotina, con resultados positivos y contrastados, y que no produce efectos secundarios o perniciosos, pese a que en la actualidad hay preferencia por el uso de los parches.



Reproducir Doctor Esteve Saltó, Director Técnico del Programa
de Tabaco del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya (9:29 minutos)






Fuente: www.vivirmejor.es



domingo 26 de abril de 2009

La nicotina tiene una capacidad de adicción cinco veces mayor que otras drogas


El tratamiento de la dependencia al tabaco sigue siendo uno de los pilares fundamentales de la lucha contra el tabaquismo. Un estudio de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) pone de relieve que la mitad de los fumadores quiere dejar el hábito.



Otras conclusiones son que el promedio de intentos 'serios' de hacer efectivo ese deseo es de tres, y que entre ese amplio número de candidatos a ser ex-fumadores (en España consumen tabaco habitualmente unas 12 millones de personas) sólo el 10% han solicitado a los médicos ayuda especializada.

Hay muchos fumadores que no tienen la sensación de que el tabaquismo es una enfermedad crónica. Cuando dejan de fumar, muchos de ellos recaen y eso es debido a algunas sustancias contenidas en el humo del tabaco que crean una fuerte adicción.

Los estudios epidemológicos dicen que entre un 5 y un 10% de los fumadores que intentan dejar de fumar por ellos mismos lo pueden conseguir.

Muchos de los fumadores que acuden a la consulta del médico de familia no son conscientes de las repercusiones de su hábito. La labor del médico de familia es informar de que es una enfermedad recurrente y un gran peligro para la salud.

La exposición ambiental al humo del tabaco, conocida como tabaquismo pasivo, es la tercera causa de mortalidad. El tabaquismo pasivo produce gran cantidad de enfermedades y sintomatologías; está demostrada la relación entre el tabaquismo pasivo y el cáncer de pulmón, también en enfermedades de la infancia, tanto en el periodo prenatal como en el post-natal. Hay mucha sintomatología respiratoria en los niños que viene derivada del tabaquismo pasivo; niños que producen síntomas respiratorios crónicos, infecciones y otitis de repetición.

En el período prenatal, existe el síndrome de tabaco fetal. Estudios recientes hablan de que el tabaquismo durante el embarazo puede provocar daños en la función tiroidea de la madre y del propio bebé.


La nicotina tiene una capacidad de adicción cinco veces mayor que otras drogas

La terapia sustitutiva de nicotina es un tratamiento farmacológico de primera elección que ha demostrado eficacia y seguridad. Consiste en suministrar al fumador una cantidad adecuada de nicotina, en forma de administración diferente a la inhalada, para que pueda deja de fumar sin pasarlo mal.

Se ha demostrado en múltiples estudios que la nicotina tiene una capacidad de adicción que supera en 5 veces a otras drogas, como la cocaína o la heroína.

El Doctor Juan Antonio Riesco, coordinador del Área de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, comenta que se han publicado en la revista médica “Prevención del Tabaquismo” una revisión de las terapias de uso de las terapias sustitutivas de la nicotina, en la que se habla de la seguridad y eficacia de cierto tipo de métodos como el de Reduce hasta dejarlo. Este método consiste en utilizar chicles de nicotina para, en 3 fases diferentes, sustituir la cantidad de cigarrillos; estaría indicado en aquellos fumadores que no quieren dejar de fumar bruscamente o aquellos que han tenido problemas de recaídas.


Reproducir Doctor Juan Antonio Riesco, coordinador del Área de Tabaquismo de la Sociedad
Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) (9:36 minutos)







Fuente: www.vivirmejor.es



viernes 24 de abril de 2009

En el Metro de París, no fuma ni Coco Chanel..



La ley Evin, que regula la publicidad en el transporte público en Francia,
impide mostrar a personas fumando,
por lo que el cartel oficial del film "Coco avant Chanel" fue censurado, obligando a los productores a sustituir los 1.100 carteles destinados al metro, por otras gráficas.





Coco avant Chanel (trailer)



Poco a poco ha ido caminando la cultura moderna por un camino lejos del tabaquismo. País por país se ha empezado a rechazar al cigarro y se empieza a cambiar la mentalidad de la gente a pasitos. Hoy en día los niños son fervientes defensores del “no fumar” y es común que arremetan enérgicamente con cualquier adulto que encienda un cigarro. Pareciera que vamos por un camino sólido pero en realidad, aún es frágil.

Basta con que alguna figura famosa sea retratada con un cigarro en la mano para que cientos o tal vez miles de adolescentes consideren el fumar como una actividad admirable. Los gobiernos lo saben. Por esta razón, es de primerísima importancia que se cuiden esos detalles en cualquier lugar y en esta ocasión el gobierno francés lo ha hecho. La nueva película acerca de Coco Chanel se estrenó el 22 de Abril en Francia. Como todas las películas, cuenta con un póster, pero éste no será puesto en varios lugares públicos por presentar una imagen de Audrey Tautou (la actriz protagonista) con un cigarrillo en la mano, lo cual representa una publicidad indirecta del tabaco y, por tanto, incumple la ley. La sociedad que gestiona la publicidad en los transportes de París confirmó hoy que ha vetado los carteles de la película sobre Coco Chanel en cumplimiento de la ley antitabaco. Un portavoz de Metrobus explicó que se ha rechazado la difusión del cartel de la película, que se estrena en Francia: Coco avant Chanel.

De los 5 mil 800 carteles de la película distribuidos en Francia, los mil 100 destinados al metro y autobuses parisinos han sido sustituidos; en su lugar se exhiben dos imágenes complementarias de la película en los que aparece Audrey Tautou con los dos actores masculinos.

Olivier Snanoudj, director general adjunto de Warner Brothers France, productora de la película, ha hablado de un “celo destacable” de Metrobus en la aplicación de la ley antitabaco, en declaraciones al diario Le Monde.


Fuente: nofumar.net

Póster censurado.




Muchos aseguran que los creativos supieron captar y plasmar en el cartel la esencia de Madame Chanel, revolucionaria diseñadora de modas, fumadora empedernida, amante de los hábitos que iban en contra de los convencionalismos de su época. Una Audrey Tautou, engalanada con un pijama masculinamente femenino y cigarrillo en mano, está colaborando con las tabacaleras? O simplemente está interpretando de forma magistral a Gabrielle Bonheur?


Coco Chanel.


miércoles 22 de abril de 2009

Psicología del hábito del fumador. (2da. parte)



El poder del hábito de fumar desaparece
-si bien no instantáneamente-
no dándole el alimento que lo engorda.
Muere de inanición en un tiempo similar al de morir de hambre..




El fumador necesita sentirse "normal", persona integrada en la sociedad, sin que su hábito sea contemplado en absoluto como una droga. Aunque puede leer el mensaje "el tabaco puede ser perjudicial para la salud" ¿no lo compra en un establecimiento público? ¿no es una de las fuentes importantes de financiación del Estado para hacer carreteras, hospitales y atender a los desvalidos? ¿no fuman acaso los principales agentes sociales que se admiran y valoran? Por eso mismo, porque es normal, ¿por qué no fumar delante de no fumadores? ¿qué tiene de malo llenar de humo una sala que puede ventilarse si molesta a alguien que estuviera ahogándose o acatarrado? ¿por qué iba a molestar el humo a los comensales vecinos? ¿y el olor: por qué es mal olor si es natural, producido por un vegetal tan ecológico como un eucalipto? Y si hay que expulsar una colilla, ¿no se apagará sola espontáneamente? ¿no es harto improbable que una colilla tirada a la cuneta pudiera ocasionar un incendio? El fumar es tan familiar que resulta extraño que a nadie pudiera molestar(a no ser que fuera un suspicaz o quisquilloso empedernido), por lo que el fumador se hace gradualmente más atrevido (hasta intentar "por despiste" encender un cigarrillo en el dormitorio común, la sala de un hospital, en la visita a una iglesia, un tren, una oficina pública, un velatorio, en los despachos etc.).

En la medida en la que los rituales tranquilizadores forman parte del hábito de fumar, y las sustancias generan adicción, llega un momento en el que la ansiedad ya está provocada por el hecho de echar de menos fumar, y esta ansiedad se calma, en un círculo inacabable, fumando de nuevo, cosa que afianza la necesidad de nicotina. En este momento el fumar, llamado a la guerra santa contra la ansiedad, y como toda guerra santa, crea más guerra que paz, más angustia que calma.

El poder del hábito de fumar desaparece -si bien no instantáneamente- no dándole el alimento que lo engorda. Muere de inanición en un tiempo similar al de morir de hambre. No dándole nada, como en una huelga radical, se achica y disminuye. Pero mientras que sin nutrientes realmente agonizamos, sin tabaco, sin embargo, renacemos, y no es un ir hacia la muerte sino un venir a una nueva vida. El tránsito de ser fumador a un nuevo ser abstinente contiene un sufrir confuso, porque no se sabe bien si es malo matar para hacer vivir a otro o si el nacimiento será traumático o quién es quién en esta guerra, por ejemplo, ¿quien sufre? ¿el Yo-abstinente o el Yo-fumador? El sufrimiento que es un alumbramiento es muy distinto de un sufrimiento que es un desarraigo. Es una diferencia tan importante como en la dada en la comparación entre la angustiosa, pero agradable, emoción de llegar respecto a la angustiosa, pero triste, de ser expulsado. El fumador que está en el puente que le lleva a una nueva vida sin tabaco puede mirar su sed frustrada de tabaco como un placer de decir no, diciendo sí a un paso más que le acerca a la otra orilla.

Las emociones más sublimes nacen de aguantarse otras más elementales en las que se podría deshacer. El ahorro de no darse al inmediato placer de fumar y dejar así de lado los inconvenientes de la abstención, edifica una nueva satisfacción, en la cual nos complacemos en una estima propia, una sensación de ser coherentes, de saber instalar un equilibrio, un orgullo mucho más gozoso, un llenarse frente a un vaciarse. Se trata de placeres que sólo se dan esperando un poco, tolerando un rato hasta que baja la ola de la ansiedad y sube la de triunfo. Por lo general el adicto sobre-estima la duración del desagrado que produce negarse. Lógicamente el deseo de fumar es como un niño pedigüeño que sabe por experiencia que insistir pesadamente una y otra vez tiene finalmente una recompensa por extenuación y pérdida de paciencia de los mayores. También sabe el niño que la fuerza del deseo es muy persuasiva (tiene muchas ganas, sería muy feliz, le hace mucha ilusión..). El no desata el furor, la rabieta, una insistencia y una acentuación momentánea del deseo rechazado y prohibido.

Podemos espantarnos porque todo ese rumor ensordecedor sería insoportable mucho tiempo. Y ahí está la clave ¿cuánto dura el ruido? ¿cuánto tiempo resiste el enemigo atacando? Si prevemos un tiempo demasiado largo, demasiado insoportable, cederemos a esa "fuerza mayor" si, por el contrario, prevemos una limitada duración (2, 3 minutos, por ejemplo), la cosa puede parecer muy distinta, perfectamente soportable, incruenta, una bagatela. Aunque los momentos del síndrome de abstinencia son efectivamente momentos y perfectamente superables, en cambio la inteligencia propagandística, persuasiva y manipuladora del hábito los presenta como insoportables duraciones.

La extinción del deseo de fumar plantea el reverso de lo que ha sido su generación: aunque no fumando esperamos que el deseo de fumar desaparezca, en cambio nos encontramos con que protesta más que nunca y que lucha con más astucia retorcida para ganarnos la partida con diabólicos argumentos tales como:

[titulo] Tenemos demasiados inconvenientes
[argumento] "No es humano que si uno sufre de una manera insoportable por no fumar tengamos que ser tan crueles."
[falacia] El sufrimiento del deseo insatisfecho es horrible, cuando realmente es menor que un golpecito en el codo.

[titulo] Nos perdemos ventajas imprescindibles
[argumento] "Sin fumar no podríamos ser naturales, estar a gusto con amigos, ni estar cómodos. Perdemos una condición que ya forma parte de nuestra personalidad y dejaríamos nada menos que una de los mejores placeres que tenemos."
[falacia ] El placer proporciona un gran placer, cuando la parte del placer es la más pequeña comparada con la dinámica de la adicción. El tabaco no es esencial para el desempeño de nuestra vida. La adaptación a vivir sin tabaco es posible, rápida y sencilla. En la medida que resistimos al no fumar nos encontramos mejor, no peor, de forma que el primer día de dejar el tabaco sería el peor de todos y después de un mes hasta nos encontramos felices.

[titulo] Podemos controlarlo
[argumento] "En realidad fumo porque quiero, y cuando así lo decidiera lo dejaría sin mayor problema."
[falacia] El auto-control es ficticio porque está basado en lo que demuestra que la persona es adicta, como por ejemplo no reconocer la fuerza de convicción y auto-engaño que tiene el hábito.

[titulo] Efectos colaterales
[argumento] "Yo lo dejaría si no fuera que si dejo de fumar engordaré o tendré tanta ansiedad que eso perjudicaría gravemente mi salud."
[falacia] Si realmente quisiéramos domesticar la ansiedad podríamos recurrir a sistemas alternativos sanos de control (ejercicio, tila, actividades, etc.) y de la misma forma vigilar el peso controlando la conducta.

[titulo] Puedes ser flexible
[argumento] "Ya has probado durante unos días que puedes dejar de fumar cuando quieras, así que ahora podrías fumar sin peligro un cigarrillo que sería como una especie de premio para alegrarnos por haberlo dejado, y además no existe peligro de recaída ya que hemos demostrado fuerza de voluntad, y además, en la vida es bueno ser flexibles en vez de rígidos y dogmáticos."
[falacia] Fumo porque quiero y cuando quiero lo dejo, cuando más bien hemos tenido que dejarlo aunque queríamos forzados por razones de salud, y además no siendo flexibles, sino más bien por una quirúrgica y trabajosa deshabituación disciplinada.




Aunque el fumador lleve muchísimo tiempo sin fumar, la ola del deseo puede seguir asaltándole en los momentos oportunos (debilidad, desesperación, crisis) para darnos guerra con un nuevo asalto, siempre con su vocecita salvadora, prometiendo su poder calmante, su supuesto gran placer de alivio o incluso su poder dudoso de venganza de lo malo que nos ha pasado. También el fumador alimenta el impulso a fumar con mecanismos tan sofisticados como en el caso del comer compulsivo. Las mismas campañas anti-tabaco, que afean el "vicio" socialmente, presentando al fumador un ente débil, irracional y apestoso, haciendo que el fumar sea vivido con culpa y vergüenza.

Este fumador que ha interiorizado el rechazo suele decir que "aunque sé que no debería fumar, reconozco que soy incapaz de dejarlo", que es un cambio de tercio respecto al arrogante "fumo porque quiero". La simple recomendación que un bien intencionado dirige al fumador "deberías dejarlo, no te conviene" produce el imperioso deseo de fumar inmediatamente, antes de que fuera el caso que después ya no fuera posible hacerlo por alguna especie de persuasión religiosa (al modo como la estrategia del diablo sería que el alma peque antes de morir). También el conflicto interno "tendría" que dejarlo (mi deber es ese, pero me resisto) puede provocar un acto urgente de salvación consistente en fumar para que "sea tarde" o "será mejor empezar mañana".

Una recaída de un fumador empieza por un cigarrillo. Fumar ese cigarrillo por el que se pierde lo ya ganado requiere un considerable esfuerzo de inconsciencia y auto engaño. Y el impulso, hambre de nicotina, utiliza los más refinados argumentos para cegar nuestra crítica y deshacer nuestra cautela. Un cigarrillo, uno, sólo uno y ninguno otro más: esto parece inocente, y sería uno un pusilánime exagerado por negarse a una cosa tan minúscula. Es tan importante y decisivo para el deseo de fumar el primer cigarrillo (como la primera cita en el amor) que "empezar" debe sonar a "acabar", y se presenta insistiendo en que "será el último", "pararé", "ninguno más", y así como al parecer que se termina de fumar antes de empezar que se puede hacerlo, porque ya hemos dado por hecho que "no pasa nada".


Fuente: José Luis Catalán



lunes 20 de abril de 2009

Psicología del hábito del fumador. (1ra. parte)


El tabaco tiene tres tentáculos con los que tomarnos al asalto: un efecto estimulante, un efecto calmante y un placer por sí mismo.




El tabaco como placer es un gusto de reposo, complemento o postre que redondea un bienestar previo. El cigarrillo después de una agradable comida, sin prisas, como colofón de lo que los gourmantes prosodiaban como "café, copa y puro". El cigarrillo romántico que un viaje en tren acompaña al dulce trasporte demorado, ocioso y contemplativo. El cigarrillo después de hacer el amor con excelente provecho, relajados. El placer en estos ejemplos se parece mucho a los demás placeres que se saborean, con tiempo, sin mala conciencia, como regalos de la vida que no son dañinos en la forma ceremonial que los dignifica (sin compulsión, con mesura y sin más misión que adornar un momento agradable).

Este toque positivo del tabaco es en ocasiones esgrimido como una lastimosa gran pérdida si el fumador se plantea el abandono total del hábito: "¿Voy a perderme ese gran placer, tan razonable y tan bueno?". Siendo 'ese' no se sabe bien si 'el gran' momento o el pequeño complemento, o si los placeres ya no podrán existir en absoluto sin esa aparente pequeñez del tabaco, que ausente podría ser como la vena abierta de un estoico suicida. En la angustiosa fantasía del adicto puede equipararse el renunciar al placer cuando realmente fumar es un verdadero gusto al disgusto de vivir sin un sabor que fuera esencial al alimento del goce, que desde ese momento se volvería soso, descafeinado, aguado, apenas cascarilla. Aunque el fumador puede ver a los no fumadores como capaces de tranquilos disfrutes, no se aplica a sí mismo ya esa posibilidad, aspirando a sabérselas arreglar perfectamente, sino que más bien tiende a confundir el periodo de acostumbramiento a una nueva situación con una cadena perpetua.

Las propiedades estimulantes del tabaco son muy apetecibles para personas que tienen un trabajo creativo (compositores, artistas plásticos, escritores, profesionales del marketing, abogados, etc.) y favorece la inspiración, las ocurrencias, las ideas brillantes. También provoca diálogos más chispeantes, graciosos y ocurrentes en las reuniones de amigos, tertulias, grupos de discusión, etc. por lo que el consumo se dispara en esas circunstancias de una forma exponencial como si el espíritu efervescente y animado buscara la manera de explotar como unos fuegos artificiales. El poder euforizante y desinhibidor del alcohol y la eficacia estimulante del tabaco son recursos fáciles y no exigen un laborioso método creativo, disciplina sistemática, auto-conocimiento de los recursos de motivación ni otras sofisticaciones abstemias, y precisamente por esa sencilla productividad se pueden instalar en nosotros como herramientas imprescindibles y condición necesaria para crear y expresarse. Pero el tabaco está lejos de quererse plegar a un papel humilde de colaborador y de forma soterrada, sinuosa, imperceptible comienza una rebelión en la cual intenta ganar importancia. Primero alegando la necesidad de 'tomarse el tiempo para un cigarrillo', luego fumar un cigarrillo para ayudar a que venga la inspiración, más tarde ir al otro extremo de la ciudad antes de empezar para adquirir la cantidad necesaria, luego cada frase requiere su cigarro, porque la lentitud fumada será premiada por el regalo de las buenas ideas, y finalmente, instalado el mareo y las nauseas, como una forma digna de dar por acabada la sesión, la necesidad de tomar un poco de aire fresco, o porque la intoxicación carbónica altera la materia misma inundándola de metáforas del mismo hábito fumador llevando a cabo la trasformación mefistofélica de poner la creación al servicio del tabaco y no al revés.

¿Dejaría el pintor de pintar buenos cuadros al dejar de fumar? ¿Se dejaría de escribir bien sin el recurso del tabaco? ¿Se podría tener una animada e inteligente discusión sin el hilo conductor de un cigarrillo detrás de otro? La respuesta es sí, afortunadamente la producción intelectual y social no depende tanto del estímulo artificial del tabaco, puede ser suplido perfectamente por estímulos psicológicos distintos. Quizás varíen algunas formas, que serán más serenas y menos compulsivas, se podrá escribir de forma más suave que la accidentada que producen las interrupciones del fumar y los accidentes de la ceniza, tal vez se suprimirían los fogonazos irregulares de genio dando paso a una estabilidad y homogeneidad, a una potencia creativa de mayor envergadura. Respecto a lo que hay que medir realmente, la calidad, permanece. Sin estimulantes se pierde tan sólo una forma de trabajo, y nos obligamos a un cambio de costumbres. Podemos poner la comparación de pasar de escribir con pluma a con un ordenador: mientras estamos habituados al sistema tradicional de la pluma el ordenador parece más bien un engorro, pero cuando descubrimos las facilidades sabemos sacarle las ventajas del nuevo sistema, son recursos y maneras de trabajar. Los procesos de creatividad están muy por encima de las técnicas de soporte.

Cuando estamos en grupo tenemos cuerpo y no sólo espíritu. Tenemos que tener unas poses, sentarnos de una cierta forma, mirar, interrumpir, reír mediante unas técnicas corporales, una forma de hacer que es nuestra forma externa de relacionarnos con los demás. De estas posturas corporales forma parte coger un cigarrillo de una forma que podría ser ya automática, tal como apartarnos el cabello, o seguir con el pie el ritmo del la música ambiental. En este contexto, dejar de fumar nos obligaría a actuar de una forma nueva. No podríamos, por ejemplo, en una pausa larga encender un cigarrillo mientras recapitulamos, sino que quizá tengamos que mirar sin mirar una cara que se encuentre frente a nosotros. Tampoco podremos ligar utilizando el fumar y el dar fuego como facilitadores, y puede que, urgidos por la tiranía de nuestras necesidades afectivas, inventemos frases un poco más elegantes que las socorridas a las que estamos acostumbrados. Sin la densa nube de una reunión de conspiradores también se puede conspirar, incluso viendo más claramente la cara de nuestros cómplices. También podemos disfrutar de una sesión de Jazz, porque ni el humo realza el sonido, ni la nicotina nos hace captar mejor el sonido. Y aunque a algunos estetas empedernidos, el mundo social y artístico les podría parecer demasiado light y edulcorado sin el tabaco que les proporcionaría fondo existencial y recia raigambre, eso es pura superstición. La vida blandurria y sosa es cuestión de falta de sustancia, no de decoración.

El tabaco tiene un poder relajante, no muy potente sea dicho de paso, porque tal vez se requerían algunas cajetillas enteras para calmar un buen disgusto. Esta propiedad es más descubierta empíricamente, por experiencia acumulada, que porque fuera un tipo de relajante tan afamado como la tila para estos fines. La motivación para fumar es difícil, por lo tanto, que fuera expresamente esa, sino que más bien la explicación 'oficial' es "fumo porque me gusta". Esta es una inconsciencia muy similar a la de un alcohólico que nos intentará convencer de que bebía para ser sociable, para no parecer agarrado ante los amigos que le invitan a una copa, o porque en la vida hay que darse alguna alegría de vez en cuando.

Psicología del hábito del fumador. (1ra. parte)

La parsimonia del fumar da una salida a la tensión psicomotriz (que es una de las formas físicas en las que la ansiedad se manifiesta). Hay que sacar el cigarrillo, rescatándolo de la presión de sus compañeros en la cajetilla, vigilando que su fragilidad de tubículo de papel conteniendo hojas trituradas se rompiera por un brusco movimiento. Hay que encender el cigarrillo con cierta gracia y toque estético dignificante. La calada y la emisión anodina del deshecho gaseoso. Las cenizas que, indiscretas, todo lo podrían manchar y las brasas que pudieran horadar las ropas más preciadas. La mecánica de fumar, como puede observarse, es lo bastante compleja en sí misma como para ser considerada 'ceremonia tranquilizadora'. Fumar en pipa tiene este componente muy acentuado, y es difícil incluir su práctica en las situaciones cotidianas (cosa que le ha hecho perder terreno frente al sencillo cigarrillo, que se puede encender en cualquier circunstancia, sobre todo si no estuviera prohibido nunca), y lo ideal es un club de fumadores, una iglesia con sus peculiares olores y liturgia.

Las distintas situaciones generadoras de cierta grado de tensión, como la antipática espera en una cola o el angustioso retraso de una cita amorosa, la incertidumbre, la preocupación, los temores, el rencor, todo lo desagradable puede ser un estímulo para fumar y obtener de una forma inmediata un alivio, unos minutos de calma, un refugio en una actividad tranquilizadora que exorciza, que aparta los peligros como las hogueras encendidas espantan a las fieras. Llega a ser tan conocido el recurso al fumar para espantar todo tipo de moscas molestas que efectivamente se establece como un recurso sistemático, permitiendo con ello que el tabaco ocupe un lugar privilegiado en todas nuestras actividades, formando parte de ellas como adorno, sistema de control, garantía de que nos sientan bien, de que están bien hechas.

La intensidad y frecuencia son esenciales para generar un hábito que se escapa ya del propósito inicial de fumar controladamente por placer. Un hábito -costumbre, impulso- tiene un aspecto interno que es como un hambre muy aguda que tuviéramos, y alcanzando esa categoría de necesidad primaria logra que la corteza superior del cerebro, donde planificamos acciones inteligentes, preste todos los recursos para satisfacer y calmar la sed de fumar (conseguir nicotina y sustancias que se confunden con nutrientes esenciales). El deseo empecinado es algo biológicamente útil cuando se trata de tener una motivación a prueba de perezas para asegurar actividades esenciales de la sobrevivencia, pero es destructivo cuando se ceba en una actividad secundaria (el juego, placer de fumar, efecto euforizante del alcohol en algunas situaciones sociales) promocionándola encima de la jerarquía de las más importantes.

El sistema de valores que regulan qué es más importante para nosotros (descanso, higiene, comodidad, seguridad, economía) se ven alterados cuando el hábito de fumar se instala. Si el fumador se queda sin tabaco puede ser capaz -por más tímido y discreto que fuera antes, pedir la limosna de un cigarrillo al primero que pase, aunque fuera el compañero de trabajo al que tenemos manía. Si son las tres de la madrugada, ¿no se podría uno vestir e ir unos kilómetros más allá en busca de una gasolinera o bar abiertos a esas horas? ¿Y si fuera el caso, no se podría recoger una colilla que hemos tirado a la basura o del suelo y, limpiándola un poco, aprovecharla?


Fuente: José Luis Catalán



sábado 18 de abril de 2009

El día que dejé de fumar



El calendario de 2004 situaba la Semana Santa en unas fechas muy parecidas a las de 2009; de hecho sólo hay un día de diferencia y aquel año el Jueves Santo fue el 8 de abril... precisamente ese es el día en que dejé de fumar.



Fue algo medio improvisado. No tenía pensado dejar el tabaco aquel día sino que mi propósito era solamente empezar a leer ese best-seller titulado "Es fácil dejar de fumar si sabes como" que tan buenos resultados había dado a unas amigas meses atrás. No obstante cuando me levanté decidí improvisar un poco; decidí que, ya que mi intención era dejarlo una vez concluyera el libro, podía hacer una prueba aquella mañana para ver cuanto rato aguantaba sin encender el primer pitillo.


Aguanté más de lo que yo esperaba... van cinco años y un día.

No fue nada sencillo. La primera jornada fue durísima; tuve sudores fríos y no podía estar quieto... tuve que salir a la calle porque estar en espacios cerrados me producía sensación de agobio. Sufrí eso que llaman "mono". Pero lo conseguí: el día terminó; llegó la hora de ir a dormir y no había fumado ni un sólo cigarro. Además tenía la total certeza de que había pasado el peor día, de que el siguiente ya no podría ser tan duro... sabía que, en cierto modo, ya había ganado la batalla.

Las personas que me conocen no podían creerlo pues yo era lo que se puede llamar un fumador empedernido -más de tres paquetes diarios- y aun hoy hay quien me sigue poniendo de ejemplo para decir que si se quiere se puede dejar de fumar. Yo suelo bromear diciendo que lo hice para librarme de leer el libro.

El día que dejé de fumar

A mi lado, en el segundo cajón de la izquierda de la mesa desde la que escribo, está todavía mi último paquete de Bisonte, lo había empezado la noche antes justo antes de ir a dormir y sólo le falta un cigarro. El mechero reposa a su lado.

Aclaro que el objeto de esta entrada es sólo contar mi historia y "celebrar" el quinto aniversario; no es mi intención "demonizar" el tabaco ni decir a nadie que lo deje pues esto me parece una elección personal y entiendo que haya gente a la que realmente le guste fumar -yo era uno de ellos- y que ni siquiera se quiera plantear dejarlo. Eso si, a los que quieran dejarlo les aseguro que se puede.

Joroba


fuente: Tramps Like Us






Una forma diferente de dejar de fumar: sin planearlo, sin pensarlo.
Una clara demostración de que cuando algo se desea, se puede lograr.
En Dejar de Fumar, celebramos contigo tu quinto aniversario, deseándote que se multiplique en el tiempo




jueves 16 de abril de 2009

¿Cigarrillos que no matan?


CONTROVERSIA: Médicos y fumadores se preguntan si estos nuevos aparatos pueden acabar con los padecimientos del tabaquismo.



No es de extrañar que la idea hubiera nacido en China, país que tiene unos 400 millones de fumadores y cuyas enfermedades relacionadas con el tabaco le cuestan miles de millones de dólares al sistema de salud. En mayo de 2004, la empresa Ruyan vendió su primer cigarrillo electrónico, y desde entonces se multiplicaron las franquicias para comercializarlo. En Estados Unidos, España y muchos otros países que han adoptado las leyes antitabaco, cada vez es más común ver personas que usan estos cilindros metálicos en espacios donde la ley prohíbe fumar.


¿Cigarrillos que no matan?

Se trata de un dispositivo parecido a un cigarrillo tradicional, que permite imitar el acto de fumar sin afectar a terceros y con un efecto 95 por ciento menos dañino. La parte blanca de la estructura es una batería de litio, y la amarilla, que en un cigarrillo vendría a ser el filtro, contiene un cartucho intercambiable de nicotina en forma de gel y glicol de propileno (el líquido inofensivo que vaporizan en discotecas y conciertos). Cuando el usuario aspira se activa un atomizador que entibia estos componentes y los convierte en vapor al contacto con el aire.

Sergio Martínez, el primero en traer estos productos a Colombia, está al frente de la marca e-freedom. Asegura que “la mayor ventaja es que no tienen monóxido de carbono ni alquitrán, y como no generan combustión no producen sustancias cancerígenas”. Afir ma también que no se trata de un sustituto para los cigarrillos comunes, sino una alternativa para los fumadores que se preocupan por su salud.

Murray Laugesen, un respetado médico neozelandés que está investigando las consecuencias de los e-cigarettes, se ha convertido en uno de sus defensores. Cree que por ahora son “el mejor sustituto” de los cigarrillos, pues “lucen parecidos y se sienten más como un tabaco que cualquier otro dispositivo. Y hasta ahora han mostrado que no causan daño”, le dijo Laugesen a The Associated Press. Camilo Herrera, quien comercializa la marca smoKCares, asegura que “este es el futuro de los cigarrillos y se está convirtiendo en una moda fortísima en todas partes”.


¿Cigarrillos que no matan?

Los defensores del ‘e-cigarette’ dicen que no afecta fumadores pasivos,
no huele, no mancha los dientes y no tiene sustancias cancerígenas



Pero no todos creen que sea tan buena idea. Sundus Aladoofi, de la Iniciativa Libre de Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (OMS), le dijo a SEMANA que este tipo de productos deberían ser regulados como un sistema de suministro de nicotina y cumplir criterios científicos y de seguridad antes de salir al mercado. Hasta el momento, la organización promueve que sus Estados miembro les prohíban a los fabricantes mercadear los cigarrillos electrónicos como ayudas para dejar de fumar. “Aún no apoyamos los cigarrillos electrónicos como una terapia de reemplazo de nicotina. No conocemos de la existencia de estudios científicos integrales y rigurosos que los certifiquen”, dice.

Las consecuencias de las vaporizaciones de nicotina también han generado dudas sobre los efectos colaterales. Se sabe que estos productos siguen siendo adictivos debido a las concentraciones de nicotina que traen los cartuchos, si bien esta no es cancerígena. Otro riesgo es la sensación de seguridad que dan y que podría convertir en adictas a personas que nunca habían probado un cigarrillo de verdad. Hasta lo han atacado por su origen chino, por los problemas de control de calidad que se han presentado en ese país.

Por eso, se ha iniciado un debate sobre si deberían ser sacados del mercado o restringidos sólo para uso médico en las farmacias, por ejemplo. En Estados Unidos la FDA está tratando de detener la entrada de más cigarrillos electrónicos mientras que en la Unión Europea, aunque se permiten en general, países como Reino Unido debaten si deben reglamentarlos y someterlos a la ley antitabaco. Otro inconveniente es que en muchas naciones no están regulados y nadie sabe muy bien quién debe certificar su sanidad. En Colombia, tanto el Invima como el Ministerio de la Protección Social y el Consejo Nacional de Estupefacientes dicen no tener competencia en el tema.

Mientras acá y en todo el planeta se sigue debatiendo sobre la conveniencia de los cigarrillos electrónicos, la necesidad de hacer pruebas médicas a gran escala y establecer normas claras es cada vez más apremiante. Sobre todo si estos aparatos tienen el potencial de salvar las más de ocho millones de vidas que se pierden anualmente por causa del tabaquismo.




Cuando el usuario inhala, un sensor detecta el flujo de aire y enciende una espiral caliente
que entibia pequeñas gotas de nicotina y glicol de propileno. Esto y el contacto con el aire crea el vapor.
En la punta hay una luz LED que se activa con cada inhalación.



Fuente: www.semana.com



martes 14 de abril de 2009

Muere la cantante Mari Trini a los 61 años victima de un cáncer de pulmón


Como sus amores, que se marchaban como las olas del mar, Mari Trini se ha ido para siempre en silencio. La cantante, una de las voces más populares de los años 70 y 80, falleció la noche del lunes en el hospital Morales Meseguer de Murcia, a los 61 años, a consecuencia de un cáncer de pulmón con el que batallaba desde hacía un año.



Mari Trini no tenía 'buena fama' en la encorsetada España que cambiaba de década pero no de color, a un lustro todavía de la libertad y la igualdad que ella, una chica murciana de voz desgarrada y carácter indomable, se había tomado al pie de la letra. En 1961, con sólo catorce años, quiso comerse el mundo, tras una larga enfermedad que le mantuvo postrada en cama durante su infancia, y conoció al cineasta Nicholas Ray, que le prometió un papel estelar en una película, y se marchó a Londres, donde la cosa no cuajó, y luego a París. Cinco años en el país vecino configuraron su voz desgarrada, honda y afrancesada, al abrigo de Brel y Brassens, que tanto le influyeron como cantautora. ¿Mujer y compositora? Ya en España, aún en minoría de edad y de género, Mari Trini grabó sus primeros discos, versiones de Aute, Calderón o Andión. Ya traía de París su legendario álbum de debut, Amores, pero la discográfica de turno, Rca para más señas, bloqueó su creatividad, impuso sus reglas, consideraba que una mujer no podía componer sus canciones así como así. Ni fumar, ni hablar clarito, ni sentirse al mismo nivel que el hombre, ni otros muchos 'detalles'. Mari Trini fumaba como un carretero, cantaba alto y fuerte, escribía y vivía al margen de convencionalismos. Ella no era la típica niña mona, ni atesoraba una voz de ángel, ni se conformaba con las migajas.

La eclosión de los primeros cantautores pilló a Mari Trini en el lugar adecuado. El productor Rafael Trabuchelli y el músico Waldo de los Ríos, que revitalizaron la carrera de Miguel Ríos con el Himno de la Alegría, dirigieron la grabación de Amores y Mari Trini ya no cesó de trabajar hasta 1987, cuando rompió con Hispavox. Casi a disco por año, sólo una enfermedad renal calló a la cantante, que se retiró en 2001, aunque retornase con fugacidad en 2005. En las últimas semanas de su vida, Mari Trini preparaba un espectáculo de despedida.


Muere la cantante Mari Trini a los 61 años victima de un cáncer de pulmón

Yo no soy esa, pieza emblemática de su trayectoria artística, perteneciente a su segundo disco, define a la perfección a la mujer y a la cantante: radical, luchadora, feminista, inasequible al agravio, rotunda y dicen que dura por fuera, tierna en su fuero interno. Las mujeres como Mari Trini no tenían 'buena fama' en tiempos de sumisión que, no obstante, comenzaban a rebelarse contra el poder establecido, no sólo político. El hombre pisaba la Luna, la mujer salía de la cocina, Serrat encontraba a Machado, Brian Jones aparecía muerto en una piscina, Hendrix y Joplin corrían la misma suerte, nacía Puerto Banús, sonaban Mocedades y Nino Bravo, prohibían el biquini, se najaba El Lute del Penal de El Puerto, Pablo Neruda recibía el Nobel de Literatura y el mundo decía godbye a los Beatles y a una época que España apenas vivió. Los cantautores comían terreno a los melódicos, el primer disco de Mari Trini permaneció más de cincuenta semanas en las listas de ventas, pues todavía se vendían discos, precisamente los cantautores españoles de nuevo cuño despachaban un montón de copias, cantando entre líneas, como luego lo hicieron los trovadores chilenos. Todo ello en vida del dictador, cuya maquinaria represora apenas se enteraba de la mitad de la misa en cuestión musical. La censura aplicaba tijeras sin contemplaciones. Yo no soy esa fue prohibida durante semanas en la radio porque a los censores le parecía una canción 'ambigua'. Hoy se antoja una letra más clara que el agua. La fama de Mari Trini iba por los derroteros de la ambigüedad, tampoco escaparon a las garras de los colgadores de fama otros cantautores como el propio Serrat, Víctor Manuel, Pablo Guerrero, Patxi Andión o Adolfo Celdrán. Por su parte, Mari Trini, contra viento y marea, logró ubicarse en la vanguardia de la nueva canción de calidad con voz de mujer, junto a Cecilia, Vainica Doble o Rosa León. Mari Trini llegó más lejos que ninguna, con sus ojos felinos, y la voz inconfundible de su rebeldía con causa. Ella cantó en primera persona del femenino singular, cantó las cuarenta a la tiranía y, en cierto modo, abrió puertas y ventanas al mundo libre.

Si los cantautores como Mari Trini liberaron la mente de la gente, llegaron los rockeros para despojar de ataduras los cuerpos y, en los ochenta, Mari Trini actualizó su repertorio, vivió su segunda edad de oro y asistió a la ceremonia de la confusión posterior, de la euforia al desencanto, entre luces y sombras en la Piel de Toro de poetas y estafadores. Hoy no tiene mérito, pero en su época corría uno/a el peligro de perder la 'buena fama', bastaba con alzar la voz y entonar la plegaria de un rapsoda de leyenda, o quizá realizar la mejor versión que se haya escuchado jamás de la mayor historia de amor escrita por Jacques Brel, Ne me quitte pas. Mari Trini guardaba con amor la carta de admiración que le envió el mismísimo Brel. Nadie como ella puso voz al olvido.


El adiós

Los familiares y los amigos más cercanos a Mari Trini se han despedido de la artista, fallecida esta madrugada, en un responso privado en el tanatorio Jesús, en Espinardo (Murcia).

Un amigo de la familia, Alfonso Riera, que ha ejercido de portavoz, ha pedido que se respete la intimidad de la cantante, recordando la privacidad que Mari Trini mantuvo para su vida íntima durante toda su carrera.

"Mari Trini ha tenido una intensa vida profesional y personal, que ha mantenido siempre al margen de los medios de comunicación y así evitó que se conociera su enfermedad, a la que no ha podido vencer después de un año", ha explicado Riera.




Agradecimiento por las muestras de cariño

En nombre de la madre de Mari Trini y de sus tres hermanos, el portavoz ha dado las gracias tanto a los medios de comunicación como a las numerosas personas que han llamado y han enviado telegramas tras conocerse el fallecimiento.

En el tanatorio, numerosas coronas de flores han rodeado el féretro cerrado en el que reposan los restos de la artista, varias de ellas de las seguidoras de la cantante.

La Sociedad General de Autores de España (SGAE) rindió homenaje a la cantante en el 2005 por su extensa trayectoria y, en el día de la Mujer del año pasado, recibió el premio Lucha por la Igualdad concedido por la Comunidad Autónoma de Murcia, su lugar de su nacimiento. Este fue el último acto público al que asistió.

Fuente: www.vegamediapress.es



domingo 12 de abril de 2009

¡¡¡Me lo propuse y lo lograré!!!


La puerta de la jaula no tiene llave..
Solo depende de que la empujes creyendo que se abre, para que
comiences a volar tu libertad!!



Al estar cumpliendo con mis deberes de ama de casa (los cuales no me satisfacen del todo), me puse a pensar y… de pronto caí en la cuenta que en fracción de segundos había adquirido boleto gratis para viajar en retrospectiva con destino a mis maravillosos 20 años… no a los años 20, aclaro, porque no es lo mismo… "cada noche me invento… tan joven y tan vieja like a Rolling Stone…” (ja)

Comencé a fumar primero por curiosidad, pero ¿de dónde me vino esa curiosidad? yo creo más bien que fue un patrón que se escondía tras ella, pues en realidad estaba más que claro que era el perfil de una visible imitación (la que más tarde, con los años se convertiría en una terrible adicción)…sí, efectivamente, de mis padres…herencia que más tarde en vida pasé yo a mi hija. No tengo nietos, no sé aún si los tendré algún día, pero pensando en ellos es que hoy recapacito de una forma “harakiriana”, y como lo dije en mi historia, “me obsequio con toda propiedad la más atinada blasfemia por el maldito momento en que no supe dónde rayos me dejé” causando tanto daño a mi paso…me caigo, pero eso sí, sacando fuerzas de lo que aún queda de mí, (que por fortuna todavía es bastante) me vuelvo a levantar…

En esta lucha no soy yo contra el cigarro, soy "Yo decidida" contra "Yo resistente" y como que me llamo María, vencerá la primera, así esta guerra me lleve más de 19 días y 500 noches, jaja. (perdóoon, no lo puedo evitar, es mi forma de serrr).

Pasado el tiempo, ante la peor decepción de la vida de mis años mozos, mi adicción pasó a más, es decir, de fumarme tres o cuatro cigarrillos de vez en cuando, se acrecentó a diez diarios, al presentarse ante mi espejo una verdad cruenta y vil:

“Eres tan fea María, que por eso te dejaron por otra”, o sea que mi adicción ya no sólo se escudaba en el factor “curiosidad o en el no pasa nada mis padres lo hacen también” sino en un complejo de inferioridad, tan complejo como mi “cordura” actual, que me llevó a aferrarme a “algo” que me diera (según yo) más seguridad.

Entonces comencé a contarme un cuento (ese mismo que muchos jóvenes se cuentan también): “un cigarro, te hará más interesante y todos te van a voltear a ver” y como me diera resultado, entonces ese pequeñín enemigo, pasó a ser mi pasaporte de seguridad ante los jóvenes apuestos, aunque yo siguiera sintiéndome tan fea como la bruja Cacle, cacle de La pequeña Lulú…

Mientras continuaba fregando trastes recordé también que ya enterados mis padres que mis hermanos y yo fumábamos, quedaba estrictamente prohibido hacerlo delante de los mayores porque era una falta de respeto…entonces me pregunté, viendo las gotas del agua resbalar por el vaso que revisaba a contra luz para cerciorarme que hubiera quedado perfectamente limpio…


Y ¿dónde rayos no escuché o no aprendí que fumar era más falta de respeto hacia mí misma?...




¡¡¡Me lo propuse y lo lograré!!!


No voy a negar que he tenido altas y bajas, ha habido días en que la “depre” está a todo lo que da, he tenido dolores de cabeza, vértigos, la presión arterial me ha subido, de pronto me siento extraña, me levanto con fuerte tensión en el cuello y espalda, pero he controlado muy bien la ansiedad sin llegar a perturbar la paz de mi casa… ha sido mínimo lo que llevo ganado de peso, mi ropa me sigue quedando bien, pero pienso intercalar mis planes y ya tengo cita con una nutrióloga…y ya que mi presión comienza a estabilizarse, comenzaré a caminar, pero definitivamente no dejaré que el aumento de peso (si se diera) me desanime ya que fue mi pretexto por muchos años para no dejar el cigarro y lo único que logré fue aferrarme a él con más fuerza y por más tiempo…

Ahora no lo voy a permitir, primero iré tras mi objetivo que es el abandonar totalmente mi adicción, eso es lo más importante para mí por el momento, lo demás, vendrá por añadidura… y en cuanto a todo esto por lo que estoy pasando, reconozco que mi organismo está en un proceso de ajuste, lo dañé por tantos años que ahora debo ser más tolerante y permitirle que vaya disfrutando cada día su mejoría…

¡¡¡Ah!!! pero eso sí, claro que no han faltado los “comprensivos” &@#$#@$ que me aconsejan que me fume un cigarrito y que toda mi tensión terminará: "uno no te hace daño, weyyy no pasa nadaaa” me insisten, y mi “yo” resistente aflora de inmediato con la más descarada tentación, (como el diablito de las caricaturas al oído: "es verdad, haz caso") pero mi “yo” decidida sonríe serenamente y le dice drástica: “ASÍ COMENZASTE DICIÉNDOME UN DÍA, “UNO NO TE HACE DAÑO”, Y ME LLEVASTE HASTA CASI DOS CAJETILLAS DIARIAS, pero ¡nunca más me volverás a convencer!..

Voy aprendiendo a tenerme más respeto y a amarme más, el cambio en mí generará cambios en los míos, lo que será altamente gratificante y ojalá que esto conlleve a generar cambios en otros muchos también. Si alguno entra a mi blog y no le convence mi forma de autoayuda para dejar de fumar, es más, hasta le parezca ridícula o falta de fundamentos básicos para convencer, sólo piense que la casualidad no existe, que más bien la “causalidad” ha sido la que lo llevó hasta allá; mi blog no es más que un amigo ficticio del que me aferré pero me trajo amigos reales que sin ellos no me habría sido tan fácil resistir, él sólo es un atajo, estúpidamente alegre pero muy seguro para llevarlos a ustedes a los blogs de mis amigos, ellos, han sido lo más hermoso que yo gané con esta experiencia…

…intégrense, y bríndense la oportunidad de pertenecer a este grupo de HÉROES que han sabido sostenerse a flote y a la vez, motivando a muchos (entre ellos a mí) a seguir sin volver la vista atrás…

Por lo pronto les digo que "SIGO" ¿okas?. Me he sentido tan bien y cada día que amanezco me refuerzo más en este pensamiento, porque en serio que ni tentación me ha dado el móndrigo cigarro y creo tanto en mí (porque soy terca de "nacencia") que nunca más, en lo que mi Dios me tenga reservado para permanecer aquí, volveré a tomar un cigarro ni siquiera para olerlo, ¡¡me lo propuse y lo lograré!!!

Maria

Visto en: blogeandoparadejardefumar





Gracias por sumar tu eslabón a la cadena María.
Nosotros pasaremos, pero llegarán otros para quienes estos testimonios serán importantes.
Nunca se sabe donde una semilla pueda germinar y dar frutos de grandeza.
Que la libertad y la sonrisa que haz logrado te acompañen siempre, y que en un amanecer cualquiera dentro de muchos años el canto de las aves libres te recuerden que aquí entre amigos lograste tocar un sueño y alzar tu vuelo.
Tus amigos de Dejar de Fumar.



viernes 10 de abril de 2009

La leyenda del tabaco


Hace mucho tiempo, un príncipe tenía un hijo en edad de matrimonio, pero para desilusión de su padre, no tenía ningún interés en encontrar una esposa. El problema era que ninguna mujer tenía la belleza ni el carisma para ganar su corazón. Sin embargo, un día, el joven se fue a cazar al bosque y encontró una mujer vagando por la espesura. Ella era tan adorable que él se enamoró instantáneamente, sin pensar en lo raro que era que una mujer así estuviera viviendo tan lejos en el centro de la taiga. Deslumbrado, decidió casarse con ella enseguida y llevarla a su campamento.

El hijo nunca le contó a su padre de su repentino matrimonio con la mujer misteriosa. Hombre y mujer vivieron felices por un largo tiempo. Sin embargo, otra gente notó que la mujer era muy extraña, que parecía no tener un pasado y que comía la carne de tejones que apaleaba a muerte en el bosque.

Cuando los rumores del hijo y de su excéntrica esposa llegaron a los oídos del noble padre, éste viajó al campo de su hijo para averiguar qué había pasado, sospechando que la mujer era un bong, un ser no-muerto que es creado cuando un shutger (espíritu maligno) entra en el cuerpo de alguien que acaba de morir, trayéndolo de vuelta a la vida. Estas criaturas viven en la profundidad del bosque comiendo pequeños animales y evitando a los lobos, que los cazan.

La leyenda del tabaco

Cuando el príncipe llegó a la casa de su hijo, encontró a la hermosa y misteriosa mujer que se había convertido en su nuera. Mandó aprisionarla y cuando sus hombres la jalaron del cabello, encontraron un ojo de más en su cabeza, signo seguro de que era un bong. El padre ordenó que fuera decapitada.

Antes de su muerte, la esposa hizo una última promesa a su esposo: “En un año, vuelve a este lugar donde mi sangre será derramada sobre la tierra y encontrarás una hermosa planta. Toma sus hojas, sécalas y fúmalas. Te harán sentir la felicidad que sentiste junto a mí”.

El próximo verano, el joven volvió al lugar exacto de la ejecución de su esposa. En el claro había una planta alta muy hermosa, como nunca antes había visto. Tomó sus hojas, las secó, y las fumó como le había dicho su mujer. Al fumarlas, sintió felicidad y consuelo por el último obsequio de su amada.

Hasta este día, muchos hombres disfrutan de este último regalo de la mujer a los humanos. Pero, como el amor de una mujer hermosa, este obsequio tiene sus peligros, ya que esclaviza al hombre con su poder adictivo.”



Fuente: acuarela



martes 7 de abril de 2009

Ayuda dirigida a fumadores no listos para dejar de fumar.









Los seis estados de cambio por los cuales transitan las personas al iniciar un proceso de transformación son: precontemplación, contemplación, preparación, acción, mantenimiento y finalización.
Al abandonar el tabaco, el fumador también debe pasar por estas fases.






Precontemplación:

Es la etapa en la cual las personas no están intentando actuar en un futuro inmediato, usualmente medido como los próximos 6 meses. Las personas que se encuentran aquí son en general defensivas y resistentes. Tienden a evitar leer, escuchar o hablar acerca de sus hábitos no saludables. Estas personas no están realmente listas para sumarse en programas orientados a la acción. Muchas veces los fumadores adoptan la posición de que su comportamiento es una elección personal, pero no consideran que hay estímulos y determinantes en el ambiente social que les facilita la accesibilidad al cigarrillo.

Los fumadores a veces sostienen que aquellos que no aceptan su decisión personal de fumar resultan ser "antidemocráticos". Este mensaje entonces tiende a incluir y a hacer alianzas no sólo con los precontempladores, sino también con los amantes de la libertad, incluso aunque no fumen. Este tipo de mensaje es tomado muchas veces por la industria tabacalera para seguir con su extensión y permanecer con sus adeptos. En este proceso se intenta que el fumador reflexione sobre quiénes en realidad están a su favor y quienes en contra, qué determinantes del ambiente, entendido como ambiente social, están contribuyendo a mejorar su salud y cuáles no.

Vea las instituciones que hacen el cambio más fácil para ud. ¿Por qué el Ministerio de Salud está tratando de ayudarlo a vencer su tabaquismo? ¿Qué gana si Ud. y gente en su misma situación cambian? ¿Desean robarle su libertad, o crear una sociedad más saludable, y que Ud. sea más sano? ¿Desean controlarlo o hacerle más fácil su propio control personal? Luego, mire las fuerzas que quieren que Ud. continúe siendo un fumador. ¿Cuál es su motivo? ¿La industria tabacalera desea crear una sociedad más saludable o desea lucrar con su adicción y las de los otros? ¿No perderían ellos si gente como Ud. deja de fumar? ¿Quieren que Ud. tenga más control sobre su conducta de fumar, o tenerlo a Ud. controlado por esa conducta?.

En el estado de precontemplación, que es cuando la persona está más resistente, es necesario que las personas que deseen ayudar al fumador no se impliquen en conductas que no lo ayudarán, por lo tanto si usted quiere colaborar, tenga en cuenta lo siguiente:

No empuje a alguien a la acción: Un precontemplador no está listo para dejar de fumar ya, pero debería estar listo para considerar dejar. Hay que alentar esta inclinación. El error más común es empujar a alguien a tomar acción demasiado rápido cuando todavía no está preparado.

No sermonee: Hacer comentarios de manera repetida e insistente usualmente desmotiva. Peor aún, esos comentarios pueden debilitar la relación especial que uno tiene con el fumador.

No abandone: Un precontemplador puede confundir la indiferencia de un colaborador como un signo de que el problema de conducta no es tan serio después de todo. Para un precontemplador la indiferencia aparece como la aprobación de su conducta.

No sea permisivo: La permisividad empieza cuando el que quiere ayudar minimiza el problema y continúa cuando tiene miedo que algún desafío al fumar del precontemplador arriesgue su relación con él. Sin embargo, si el problema alguna vez se resuelve es porque la persona que quiere ayudar se atrevió a desafiarlo.

Contemplación:

En esta etapa, las personas están dispuestas a actuar en los próximos 6 meses. Están más conscientes de los beneficios del cambio, pero también son muy conscientes de que los cambios tienen sus costos. La profunda "ambivalencia" que ellos experimentan puede hacerlos permanecer en esta etapa por años. Los contempladores crónicos tienden a "pensar" en lugar de "actuar". La profunda ambivalencia que ellos experimentan puede hacerlos permanecer en esta etapa por años. Su lema es "si hay dudas, no cambies". Dejar de fumar, como todo cambio, trae consigo un miedo tremendo, incluso paralizante, de fracasar. Es así que surgen ciertas trampas en las que el contemplador cae:

La búsqueda de la certeza absoluta: Algunas personas esperan que mientras piensan, el problema se irá por sí sólo. El fumador tratará de buscar todas las razones a favor y en contra del fumar y mientras pospone el dejar de fumar y piensa que algún día lo hará, sigue "pensando en dejar de fumar".

Esperando por el momento mágico: A veces se tiene una creencia casi mística que "algún día", "de alguna manera", habrá un momento mágico que será absolutamente perfecto para dejar de fumar. ¿Cuándo llegará ese momento? por supuesto ese momento nunca llega.

Acción prematura: Otras veces las personas se ven enfrentadas a las amenazas de sus familias o amigos del tipo "cambias o…" y hacen un "medio intento" de cambio. El embarcarse en una acción para la cual todavía no están preparados los hace fracasar. El mensaje resultante es "ya lo intenté, ahora no me molestes más con esto de que deje de fumar”.

A menudo para producir un cambio es necesario que ocurra una situación muy emotiva. Las emociones pueden darle un empujón de energía a los fumadores que le ayuden a superar la postergación. De hecho, muchas personas han dejado de fumar cuando alguien emocionalmente cercano a ellas enferma como consecuencia del cigarrillo. Para activar esas emociones se puede recurrir a ciertas técnicas:

Mirar películas o recordar personajes paradigmáticos: Por ejemplo trabajar con la figura de Sandro, o con la de aquel fumador empedernido que llamó la atención por su tos y su cara arrugada a pesar de que parecía muy recio y osado.

Crear métodos propios: Llenar cada día un vaso de vidrio con las cenizas y colillas de cigarrillo y agregarle un poco de agua, dejándolo a la vista para poder ver qué es lo que va a los pulmones. Recuerde que el objetivo de esta técnica es movilizar emocionalmente, no agobiar con disgustos. Es necesario que en esta etapa el fumador considere todo lo negativo del fumar.

Emplear situaciones imaginadas: Se trata de usar la imaginación para despertar emociones. Imaginar situaciones que sensibilicen sobre los peligros y consecuencias de la adicción. Se puede proponer al fumador que piense en unos años más, viendo las consecuencias de no dejar de fumar: se acortará su respiración y tendrá menor resistencia al correr y al subir una escalera, su tos será considerable y su corazón empezará a tener problemas. Las consecuencias a veces parecen muy lejanas o distantes como para que importen. Usando la imaginación y trayendo el futuro al presente se pueden movilizar emociones.

En este estado la persona ya se encuentra más abierta para escuchar información sobre las consecuencias del fumar sobre su salud. Es así que se puede brindar información con mayor posibilidad de que tenga cierto impacto. También es necesario que conozca con precisión su problema y no decir "más o menos fumo…". Debe llevar la cuenta de cuántos cigarrillos fuma cada día al menos durante una semana, lo cual le permitirá comparar su progreso una vez que entre en acción, además le dará una mejor idea de lo que necesita cambiar. Debe revisar las situaciones que lo llevan a fumar, que conductas anteceden al fumar (tensión, cansancio) y disparan esa necesidad, y cuál es específicamente la sensación o conducta esperada (relajación, satisfacción). En este momento identificar los antecedentes y consecuentes es empezar a ver en qué momentos el fumador fuma, que situaciones lo llevan a fumar.

El evaluar cómo se siente y se piensa la persona a sí misma respecto de la conducta de fumar permite ver de qué manera un problema de conducta está en conflicto con los valores personales. Puede el fumador preguntarse cosas tales como: “¿Puedo sentirme responsable si fumo delante de mis hijos? ¿Puedo llegar a afrontar el estrés sin fumar? ¿Qué perderé abandonando mi conducta de fumar?” Si el cambio trajera sólo ganancias, todos lo haríamos fácilmente.

Tomar una decisión es el corazón del movimiento desde contemplación a preparación para la acción, pero la decisión de accionar cuanto antes es frecuentemente precedida de una evaluación de los pros y los contras o Balance decisional.

Una buena evaluación puede utilizar las siguientes categorías básicas:



CategoriaProsContras
Consecuencias

del cambio

para mí.
Mejorar la salud.

Tener más dinero.

Tener mejor piel.
Pérdida de compartir algunos momentos con amigos fumadores
Pérdida del compañero cuando estoy solo
Pérdida de un relajante aceptado socialmente
Tener que encontrar otras cosas para hacer
Puede ser que engorde
Consecuencias
del cambio
para los demás.
Mi pareja y mis hijos

respirarán aire más puro.
La familia no está acostumbrada a tratar con mis humores,
tendrá que aprender a hacerlo.
Mis compañeros tendrán que tolerarme más cada día.
Reacciones propias
como
resultado del cambio
Verme como alguien decidido.
Verme como más responsable.
Verme como no necesitando una muleta
Verme como menos divertido
Verme como mas irritable
Verme como un extraño
Reacciones ajenas
como
resultado del cambio
Los niños estarán orgullosos de mí
Mi pareja estará también complacida
Los otros me verán como siendo otra vez confiable
Que dirán la mayoría de mis amigos fumadores?
Tal vez dirán que tengo miedo de fumar
Que me volví aburrido
Que me volví diferente


Preparación

En esta etapa las personas están listas para participar en intervenciones orientadas a dejar de fumar, porque están intentando hacerlo en el próximo mes y han realizado intentos en los pasados 12 meses. Están más convencidos de que las ventajas superan a las desventajas del dejar de fumar y deben tener claras las respuestas a las siguientes preguntas:

**Por qué se fuma?
**Por qué comenzó a fumar?
**Cómo piensa que el cigarrillo afecta su salud?
**Está bien informado sobre los efectos del tabaco?
**Cuáles son los factores que lo llevan a seguir fumando?
**Cómo se siente en relación a su dependencia del tabaco?
**Conoce realmente las consecuencias del fumar sobre Ud. Y los suyos?
**En qué momento fuma?
**Ha considerado los pros y los contras?
**Cuáles serian sus obstáculos para dejar de fumar?
**Cuáles serian los beneficios?
**Por qué no el próximo mes?
**Qué funcionó y qué no funcionó en los intentos previos?
**Cuáles son los temores o preocupaciones al dejar de fumar?

Acción:

La acción involucra una modificación evidente del comportamiento o sea dejar de fumar. Generalmente se habla de cambio como si todo se resumiera a esta fase, pero como se ve esta es sólo una de las varias etapas por las que es necesario transitar. Acción es la fase donde la gente trabaja más duro, aplicando los mayores procesos de cambio más frecuentemente. Prochaska & DiClemente (Prochaska, 1996a) han encontrado que las personas tienen que trabajar muy duro alrededor de 6 meses antes de disminuir sus esfuerzos. Un problema es que la gente espera que lo peor pase en unas pocas semanas o en unos pocos meses y así disminuir sus esfuerzos demasiado rápidamente. Esta creencia es una de las razones por las cuales las personas recaen tan rápidamente.

Mantenimiento y finalización:

Luego de seis meses de haber dejado de fumar y no haber recaído, las personas entran en la fase de mantenimiento. Continúan aplicando procesos particulares de cambio, pero no necesitan trabajar tan duramente para prevenir la recaída. Durante la fase de mantenimiento los riesgos más comunes para la recaída están asociados a problemas emocionales tales como ira, ansiedad, depresión, estrés. Se necesita estar adecuadamente preparado para afrontar esos momentos de estrés sin recaer en fumar nuevamente.

¿Cuánto dura la etapa de mantenimiento? Para algunos toda la vida. Otros pueden terminar totalmente con su hábito no saludable y no experimentar tentación a través de situaciones de riesgo, con un 100% de confianza en que no volverán a fumar.

Fuente: Programa Nacional del tabaco – Ministerio de Salud de la Nación Argentina



domingo 5 de abril de 2009

Rompiendo cadenas.


Como ya muchos saben soy una fumadora empedernida y estoy dejando de fumar desde el año 2000. Ya estuve sin fumar durante siete meses en dos ocasiones, como también lo estuve durante cinco meses, dos meses, tres meses, un mes, una semana, dos días, horas, minutos añorando ese último cigarrillo y sufriendo con la idea del “nunca más”. Así que me declaro una adicta al tabaco y tengo plena conciencia de que se trata de una enfermedad. Todas las veces que fumé ese “único” o “último” cigarrillo reinicié una cadena sin fin. No hay caso, como dice mi compi Josses, “uno es demasiado, mil no bastan”.

La primera vez que dejé de fumar lo hice “a pelo”, o sea sin ayudas externas, ni internas y fue atroz. Yo sabía que el cigarrillo me estaba haciendo mal ya que fumaba dos paquetes por día y a veces, cuando pintaba, encendía uno mientras se estaba consumiendo otro en el cenicero. Me daba cuenta que algo andaba mal pero no podía dejarlo y creía que nunca iba a poder hacerlo pero no sé qué pasó y una mañana me desperté diciendo no fumo más. Debe haber sido difícil para las personas que estaban cerca de mí en aquel entonces porque me transformé en un volcán en plena ebullición y pude ver la fuerza que esta droga llamada nicotina tenía en mí.

La ansiedad era extrema. Conseguí estar siete meses sin fumar, ni sé como ya que la pasaba muy mal, no podía pensar en otra cosa que no fuese en el tabaco. Para calmarme me decía a mi misma de “aguantar” siete meses, creyendo que a los siete meses ya me habría olvidado de este falso compañero para siempre. Error, a los siete meses me fumé ese famoso cigarrillo de recompensa por haber “aguantado” tanto y luego vinieron otros miles y miles de cigarrillos más. Eso demuestra lo poderosa que es la mente, yo le había dicho siete meses y a los siete meses mi subconsciente cumplió la orden.

Me costó dos años volver a dejarlo, todos los días me decía “mañana lo dejo” sin resultado. Yo estaba pasando por un momento difícil y el stress sumado al cigarrillo me regalaron una pangastritis crónica y una insuficiencia respiratoria. No podía fumar pero mismo así seguía deseándolo. La neumóloga me pasó un remedio llamado “Odranal” (bupodrión) que calma el síndrome de abstinencia y mi tía me regaló el libro de Allen Carr, que explica la trampa del tabaco, y así pude volver a dejar el “pucho” por otros siete meses. Cuando recuperé mi salud un bichito escondido dentro de mi cerebro me dijo “uno solo, quiero uno solo” y así volví a la esclavitud por algunos meses pero lo seguí intentando, dejándolo y recayendo una y otra vez. Yo quería dejar de fumar sin querer. Como decía el Chavo “lo hice sin querer queriendo”. No conseguí dejarlo pero adquirí una cierta experiencia con el tema, me di cuenta que se puede vivir sin fumar y por sobre todo, que se está mucho mejor sin fumar. Finalmente me diagnosticaron EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) de leve a moderada. Yo nunca había oído hablar de esa enfermedad así que le pregunté a la médica si eso era cáncer y al responderme que no me quedé tranquila, bueno, medio tranquila ya que no fumaba más tranquila desde hacía mucho tiempo ya. Pero después supe que esta enfermedad es muy peligrosa y mortal lo que me asustó muchísimo, me asustó tanto que volví a fumar..



Rompiendo cadenas


Visto de fuera suena muy estúpido que haya vuelto a fumar, pero para un adicto no existe el sentido común y yo necesitaba de mi compañero para enfrentar esa noticia. En ese entonces me había entrado agua en el oído y estaba completamente sorda, lo que empeoraba las cosas para mi ánimo. Quería ir a un grupo de autoayuda pero como no podía escuchar decidí buscarlo por la internet y es así que conocí un foro de ex-fumantes fenomenal. De todos modos el famoso “uno solo” continuó rondando por mi cabeza y de tanto en tanto tenía recaídas. Entré en un círculo vicioso, ya que en ese entonces me volvía a levantar fácilmente gracias a los ánimos de la gente, pero no podía mantenerme en la abstinencia por mucho tiempo haciendo que fume y deje de fumar en una rueda sin fin.

Finalmente me harté, largué la chancleta y volví a fumar durante nueve meses consecutivos. Llegué a la conclusión de que no podía vivir sin fumar y perdí la motivación. No pude dejar de fumar con la ayuda del foro pero conocí varias personas allí, con algunas mantengo contacto hasta el día de hoy, conociendo a unos pocos personalmente. A decir verdad nadie te puede ayudar si no estás convencido de lo que quieres. Mientras tanto yo seguí leyendo los testimonios de los otros y fui aprendiendo a través de sus logros y fracasos. Me dí cuenta que dejar de fumar es un proceso y que cada uno tiene su tiempo. Algunos lo logran más rápido que otros, pero la cuestión es intentarlo hasta conseguirlo.

En el foro muchos consiguen dejar de fumar con un remedio llamado “champix” que logra apaciguar de una manera extraordinaria el síndrome de abstinencia, al que le tengo pavor. Así que fui a ver un neumólogo y le pedí la receta del susodicho remedio. Empecé a tomarlo sin mucha convicción pero con la idea de que tendría que conseguirlo, sea como sea y no sabía cómo sería. El tratamiento consiste en fumar y tomar las pastillas durante la primera semana y a la segunda semana dejar de fumar y seguir tomando el remedio durante unos meses más. A los tres días ya no sentía ganas de fumar pero seguía fumando porque mi mente continuaba queriéndolo. Ya había pasado una semana y debía dejarlo pero la noche antes del día D fumé unos cuantos cigarrillos pensando que no iba a lograrlo. A la mañana siguiente me desperté con un enorme dolor de cabeza y sin cigarrillos en casa, mi madrina Magui me mandó un mensajito en mi móvil para animarme y mi madris Nieves me mandó un mensaje por el messenger con más ánimos, a lo que dije, “hoy no voy a fumar” y no fumé y tampoco fumé al otro día, ni al otro y hoy hace dos semanas que no fumo.

Es la primera vez que mi mente piensa en “no quiero volver a fumar nunca más” y eso es un cambio muy importante en esta aventura de liberación. Por momentos siento un vacío y por otros ansiedad pero no deseo fumar, es más quiero librarme de esto para siempre. Me parece que este remedio es sensacional y no puedo desaprovechar esta ocasión ya que es muy pero muy caro.



Que decir? Me siento feliz, mi autoestima subió considerablemente y quiero agradecer a todos los compis que me acompañaron y acompañan en este proceso y decirles

HOY NO FUMO.

Olinda.







Nieta y Alejandro, en nombre de Dejar de Fumar deseamos que este sea el último intento.. el definitivo… Fuerza y mucho ánimo, que lo lindo está por venir!!



viernes 3 de abril de 2009

Música y consumo de drogas


En un artículo publicado en Febrero de 2008 en la revista Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine, miembros de la División de Medicina del Adolescente, Departamento de Pediatría de la Universidad de Pittsburg (Pensilvania, EEUU), se proponen llevar a cabo un análisis comprehensivo de las referencias a las drogas en la música popular contemporánea.

Los autores han analizado las 270 canciones más populares del año 2005, según el ranking de la conocida revista Billboard. Se evaluó la referencia explícita en los textos de las canciones al consumo de drogas y las motivaciones aducidas.

Los resultados han sido los siguientes: de las 279 canciones, 93 (un 33,3%) hacen referencia al consumo de drogas, con una media de 35,2 referencias por hora de canción. El número de referencias al consumo de drogas varía significativamente de acuerdo con el género de música:

- 1 o más referencias en 3 de 35 canciones del género pop (9%)

- 9 referencias en 66 canciones del género rock (14%)

- 11 referencias en 55 canciones del género hip-hop (20%)

- 22 referencias en 61 canciones del género country (36%)

- 48 referencias en 62 canciones del género rap (77%).


Música y consumo de drogas

Mientras que tan sólo en el 2,9% de las 279 canciones se hace referencia al uso del tabaco, el 23,7% hace referencia al uso del alcohol, el 13,6% al consumo de marihuana, y el 11% al consumo de otra sustancia no especificada.

De las 93 canciones en las que se hace referencia al consumo de drogas, este consumo es motivado por la presión social o de los colegas (48%) o el sexo (30%). El consumo de la droga se asocia con circunstancias tales como las fiestas (54%), el sexo (46%), la violencia (29%) y el humor (24%). Sólo 4 canciones contienen mensajes contra el consumo de drogas.


Las conclusiones son:

El adolescente medio norteamericano está expuesto a referencias explícitas al consumo de drogas aproximadamente en un tercio de las canciones más populares que escucha. El grado de exposición a las drogas varía de acuerdo con el género de música que escucha, con la mayor carga de estas referencias en la country y la rap.




Fuente: www.saludlandia.com