Dejar de Fumar es algo mas que NO encender un cigarrillo.. Dejar de Fumar es una Opción de Vida.. Dejar de fumar es un acto de respeto hacia nuestro cuerpo.. Dejar de fumar es volver a tener el control de nuestros impulsos y en definitiva... de nuestra vida



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domingo, 3 de agosto de 2008

Por qué se aumenta de peso al dejar de fumar.


La nicotina es el componente más adictivo del tabaco. Ella modifica el metabolismo incrementando el consumo energético y disminuyendo artificialmente la masa grasa del organismo. En la persona que fuma, dicha sustancia actúa disminuyendo su apetito, y reduciendo la función de la vesícula biliar, necesaria para la asimilación de las grasas, y de otras secreciones digestivas, lo que dificulta el aprovechamiento de los nutrientes de los alimentos. No sólo la nicotina, sino el resto de componentes del tabaco, actúan sobre el organismo. Cuando se deja de fumar y se mantiene la ingesta calórica se tiende a ganar el peso equivalente a ingerir cada día unas 300 calorías. Por ello, al no recibir nicotina el cuerpo acusa una serie de efectos a distintos niveles, como son:

Aumenta el estrés y la ansiedad: Por un estímulo extra del sistema nervioso (se produce más adrenalina) lo que puede conducir a comer más de lo debido, y sobre todo peor, o alimentos más calóricos y menos nutritivos. Dejar el tabaco genera ansiedad, que se traduce en mal humor, nervios y sensibilidad extrema, incluso, malestar físico y taquicardias. Por lo general, a todos estos síntomas, que se prolongan por espacio de cuatro meses, se les une otro: hacer frente a la angustia que se siente al comer de manera desordenada y demasiada cantidad, en especial alimentos grasos y dulces.

Mejora el sentido del gusto y del olfato: Se disfruta más de lo que se come. Esto puede hacer que se coma más cantidad de alimentos de los que se está acostumbrado, haciendo la dieta más calórica. Las terminaciones sensitivas del gusto y el olfato se regeneran en pocos días y se disfruta mucho más de los sabores, los aromas y las fragancias.

La digestión y el aprovechamiento de los nutrientes es más eficaz: El consumo de tabaco se acompaña de una mayor secreción ácida en el estómago. Cuando se deja de fumar los niveles de estas sustancias ácidas se normalizan y mejora el movimiento de las paredes intestinales con lo cual aumenta la absorción de los alimentos y mejora su asimilación.

En el fumador existe una conducta sustitutiva como es la tendencia de contrarrestar la adicción con comida. Los psicoanalistas dicen que muchos fumadores tienen cierta fijación oral y necesitan ponerse algo en la boca las primeras semanas después de dejar de fumar. Para no ganar peso habría que consumir cada día menos calorías desde el día que se deja de fumar. Habitualmente se hace lo contrario y se tiende a picotear alimentos calóricos como frutos secos. Aún así, si se lleva a cabo una alimentación adecuada y se realiza algo de ejercicio, dejar de fumar no implica que forzosamente se vaya a engordar.


¿Cómo evitar el aumento de peso al dejar de fumar?

El plan de alimentación se basa en tres pilares: ayudar a limpiar al organismo de las toxinas del tabaco, calmar la ansiedad para superar la abstinencia de la nicotina y aprender a comer sano para mantenerse en un peso saludable, no engordar más de cuatro kilos y, algo muy importante, no comenzar una dieta de adelgazamiento hasta pasados seis meses desde que se abandonó el tabaco. Ése será el momento de volver al peso anterior. Hacer del ejercicio una rutina diaria. Llevar una actividad física activa, esto ayudará a controlar el peso al aumentar la cantidad de calorías que el cuerpo utiliza. Hacer cambios saludables al hábito alimentario. Controlar la cantidad de calorías que se ingiere y mejorar la selección de alimentos con las siguientes recomendaciones:

* Comer una variedad de alimentos para asegurarse de obtener los nutrimentos necesarios para una buena salud. Añadir variedad a la dieta incluyendo vegetales, frutas y granos secos.

* Seleccionar carnes magras, alimentos bajos en grasa y bebidas bajas en azúcar y calorías. Además, productos lácteos bajos en grasa, pescado y aves para obtener los nutrimentos necesarios sin añadir calorías extras ni grasa.

* Evitar las "calorías huecas" seleccionando menos alimentos altos en grasa y azúcar y bajos en nutrimentos.

* Reemplazar el cigarrillo con meriendas de frutas frescas, frutas enlatadas en su propio jugo o jugos 100% fruta y sin azúcar. Usar goma de mascar libre de azúcar para satisfacer cualquier antojo dulce.

* Sustituir el deseo de fumar por un vaso de ocho onzas de agua. El agua no tiene calorías y de esta forma se cumple con el requisito de ingerir de 8 a 10 vasos de agua al día.


La importancia de cuidar la alimentación.

Una persona que ha sido capaz de dejar una droga tan adictiva como el tabaco, con todo el esfuerzo que supone, no puede permitirse caer en una mala alimentación y transformar la ingesta de patatas fritas o chocolate en una costumbre que sustituya al cigarro. La comida debe ser una aliada, no una trampa. En estos momentos la alimentación debe cuidarse especialmente para garantizar un bienestar físico de base que se ve amenazado por el fuerte síndrome de abstinencia a la nicotina. El peligro es cambiar un mal hábito (fumar) por otro mal hábito (comer mal, comer demasiado). Esto explica lo injustificable: muchas personas culpan al "dejar de fumar" por los 12-15 kilos o más que han engordado, y eso no es cierto. Únicamente los cuatro primeros kilos responden a un cambio metabólico acompañado de una fase de ansiedad en la que algunos alimentos pueden funcionar como "ansiolíticos". Los siguientes, no.

Ahora bien, seguir ganando peso cuando se ha superado la fase física de dependencia -los cuatro primeros meses- que origina la ansiedad, sí puede convertirse en un problema de salud de primer orden. La comunidad médica ha constatado que el abandono del tabaquismo genera un sobrepeso, y también ha comprobado que este aumento es transitorio y no supone riesgo alguno para la salud. La razón: el peso que se gana durante los cuatro primeros meses, entre dos y cuatro kilos, se puede perder con la misma facilidad, una vez que haya desaparecido la ansiedad y superado la dependencia. Lo habitual es que una persona que dice adiós al tabaco engorde los primeros meses; es fundamental que se asuma este hecho y no se infravalore porque puede convertirse en una excusa para volver a tener un cigarrillo entre los labios. Perder el peso ganado es factible. No se trata de ponerse a régimen. Se trata de aprender a comer bien. Por ello, el seguimiento de una correcta conducta alimentaria puede ser un gran aliado para los ex fumadores.


Por qué se aumenta de peso al dejar de fumar


En diciembre de 2006, el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo hizo pública la "Encuesta sobre conocimientos, actitudes, creencias y conductas en relación al consumo de tabaco", en la que se constató que una de cada cuatro mujeres y un 5,5% de los hombres no dejaban de fumar por el miedo a engordar.

Si Ud. es un fumador activo, y no se atreve a dejar de fumar por temor a engordar, recuerde que la posible pérdida o mantenimiento de peso sin fluctuaciones, se relaciona con varios factores, entre ellos:

* Mayor motilidad intestinal, lo cual significa más rapidez de tránsito de alimentos y por tanto menor tiempo de digestión y absorción.

* Acción del ácido nicotínico del tabaco en el metabolismo de las grasas.

* Aumento del gasto energético en un 10%, relacionado con estímulo de producción de noradrenalina, hormona que activa el metabolismo de las grasas, también responsable del aumento de tensión arterial.

* Efectos tóxicos metabólicos que inciden en la transformación hepática de alimentos en nutrientes.

Investigaciones recientes sugieren que la tendencia de los fumadores es:
Descenso del colesterol “bueno” (HDL).
Mantener una dieta escasa en fibra y frutas (de 16% a 60% menor a la habitual).
Coincidir con un consumo elevado de alimentos grasos.

Este último hecho, es causa probable de la alta incidencia de los fumadores de diabetes tipo II y aumento de grasas en sangre, con sus consecuencias indeseables. Es innecesario insistir en que el hábito de fumar tabaco intoxica y envejece las células.

Definitivamente no es un medio adecuado ni practicable para perder peso.. Fumar para perder peso sería... ¡un error “galáctico”


Fuentes: www.sanitas.es – www.alimentación-sana.com.ar – www.revista.consumer.es – www.educoweb.com